A punto de cumplir 45 años desde que inició su trayectoria como corredor, la historia de Víctor Nava no deja inspirar.
Seguro su nombre no le dice mucho a las nuevas generaciones, pero en los años 80 este corredor invidente dio una muestra de cómo se pueden vencer los límites físicos y emocionales.
Acompañado de un guía, Tomás Castañeda, en algunos de los momentos más importantes de su trayectoria, Nava llegó a registrar un tiempo de 3:15 en la distancia de los 42 kilómetros y 142 metros.
Hoy, Nava quiere celebrar con una idea que pueda hacer conciencia entre los corredores convencionales de lo que viven en la sociedad las personas invidentes.
También desea que aprendan cómo ante la ausencia de la vista se pueden desarrollar otros sentidos.
Nava desea conmemorar su aniversario 45 como corredor organizando un evento donde corredores convencionales, es decir con el sentido de la vista, experimenten lo que representa correr acompañados de un guía, y vendados de la cara.
Aún no sabe si lograra su cometido, pero Nava desea regresarle al maratón algo de lo que mucho que este deporte le dio, algo que va más allá del reconocimiento, y que representa el motor que le permitió derribar los duros obstáculos que se le presentaron.
¿Quién se anima a acompañarlo?


