Estamos a ocho meses del inicio del Mundial de Futbol México 2026, y para ser honesto no me quiero imaginar cómo estará la movilidad para los casi 2 millones de turistas extranjeros y nacionales que, según pronósticos oficiales, llegarán a la metrópoli de Monterrey.
Desde hace semanas vengo escribiendo que los que arriben al aeropuerto internacional “Mariano Escobedo” tendrán que dirigirse a sus hospedajes rezándole al santo de su devoción, porque la Línea 6 del Monorriel no estará lista en casi 26 kilómetros hasta la estación de Ginecología.
Y si los visitantes piensan abordar un taxi de aplicación primero deberán ponerse la armadura -y hasta los guantes-, porque se desatará una batalla campal entre choferes de compañías del aeropuerto y la Guardia Nacional en contra de los Uber y Didi, prohibidos en levantar pasaje.
Hace dos meses un compañero viajó a la CDMX y de regreso quizo tomar el autobús que del aeropuerto tiene su parada en la Y griega, pero después de más de una hora de espera desistió en su intento porque nunca llegó la unidad a la Terminal C de Viva Aerobus.
¿Entonces qué se puede esperar de las opciones de transporte que deberán tener los aficionados al futbol durante el Mundial cuando se trasladen a los hoteles de Monterrey, San Pedro o Apodaca, en donde se concentran las 12 mil camas que estarán disponibles. O a los hospedajes Airbnb?
Aunque los sueños guajiros de algunos quieran comparar a Nuevo León con el primer mundo, de ciudades que hospedaron juegos de Campeonatos Mundiales de Futbol, sería mejor que le bajen dos rayitas por el amor de Dios.
Vamos a ponerle “Jorge al niño”, como coloquialmente se dice: en ocho meses -ni con la ayuda de los extraterrestres de Tampico-, la Línea 6 del monorriel elevado estará lista, menos las 20 estaciones.
Y a cómo continuará de caótica la vialidad en la zona metropolitana por la estorbosa y semi abandonada Línea 4, mejor será que los turistas piensen en ir al estadio en un scooter, con el alto riesgo de que alguno sea arrollado por un auto o transporte urbano.
Los extranjeros mismos, con unas horas de haber llegado, se darán cuenta que necesitarán andar con el rosario en la mano, porque la metrópoli regia, ni tantito, ni por un milagro de la guadalupana, será Amsterdam, París, Bruselas, Madrid… o Frankfurt.


