Siempre lo he dicho y lo sostengo: Javier Aguirre es dañino para el fútbol mexicano.
Este tipo que se jacta de sentirse más español que azteca, la verdad es un vende espejos y engaña bobos que en lugar de mostrar integridad y unificación en sus equipos, suele buscar ser el centro de atención.
Recuerdo aquel campeonato de 1999 con el Pachuca como su máxima presea en México, ya que sus dos Copas de Oro con la Selección y sus títulos en Arabia realmente no impactan a nadie.
Como jugador fue uno del montón, con solo título de liga logrado con el América y ninguna otra cosa que presumir.
Su actitud en el banquillo siempre dista ser la de un caballero, porque siempre luce vulgar en su actitud retadora ante los adversarios y quién no recuerda esos golpes y patadas que suele lanzar desde su zona de técnico.
Es un entrenador del monto algo similar al húngaro Arpad Fekete que se le reconoció como un relevo para salvar a equipos del descenso.
De su paso por España no hay nada en lo absoluto que destacar y al frente de México es caso similar.
Eso de quitarle jugadores a los clubes en la liguilla para nada es correcto bien pudo turnar los partidos con su convocatoria según sea necesario.
Poner ultimátum y su actitud retadora dice todo lo que envuelve en su mente a este tipo que se cree un ser superior a todo mundo.
Chequen a otras selecciones en el mundo y ninguno se mete en líos como lo hace este nefasto personaje que tiene el honor de ser entrenador.
Pero bueno sigan creyendo en este tipo de gentes y México seguirá hundido como siempre en su calidad como selección ante el mundo.
Talento en jugadores tenemos de sobra pero nos falta tomar la mejor decisión a la hora de poner al mandamás tricolor.


