Correr es también una forma de liberarte del pasado.
Más de un autor afirma que correr es una forma de meditación, de estar en el aquí y en el ahora.
Pero he descubierto, como seguramente muchos otros corredores también, que es una forma de liberarse del pasado.
Algunos ejercicios que tienen que ver con la terapia conductual, con la programación neuroliguística, enseñan a trabajar la mente para liberarse de creencias destructivas, de diversas maneras.
Uno de los ejercicios tiene que ver con imaginarse un camino largo, dividiendo el camino en distintas parte, es una de esas áreas, se coloca el pasado, y en otro el futuro.
Imaginamos todas las cosas del pasado en colores opacos, y los del presente el tonos brillantes, de tal manera que nos atraiga mucho más estar en la zona del presente.
Lo mismo puede suceder mientras corremos, imaginar que paso que damos es el presente brillante en el que disfrutamos estar, y los metros, los kilómetros que vamos dejando atrás, en el pasado que ya se ha ido y que no va a regresar.
Entonces sí, correr se vuelve una forma de meditar, de liberarnos del pasado.


