La muerte del delantero del Tenerife, Jesús de Miguel, tras chocar con el portero del Andorra, Jesús Owono, deja muchos elementos para la reflexión.
Nos hace un llamado a la conciencia. Está claro que el arquero Owono nunca tuvo la intención de provocar una lesión en el delantero y menos que esa jugada le costara la vida.
Pero también es cierto que, a diferencia del delantero, Owono tenía la jugada de frente y pudo haber tomado ciertas precauciones para minimizar el riesgo.
Me recuerda a aquella jugada violenta, una de las más violentas en la historia de las Copas del Mundo, el 8 de julio de 1982.
Harold Schumacher, portero de Alemania, salió de su arco a cortar un balón y arrolló al delantero de Francia, Patrick Battiston. Se jugaba una de las Semifinales de España 82.
Battiston quedó inconsciente, perdió dos dientes, sufrió fractura de costillas y una lesión en las vértebras cervicales. El árbitro no expulsó al portero alemán.
El balance pudo haber sido peor. A lo largo de los años, la FIFA ha ido frenando la violencia y el engaño a través de regla más estrictas, aun así ha sido muy difícil erradicarlo.
Durante un par de viajes a Japón me di cuenta que se trata de una sociedad que no necesita de reglas para expresar el respeto urbano en diferentes formas. Más bien es la conciencia de cada ciudadano la que mantiene un alto nivel de honestidad.
En el futbol debería hacerse un trabajo para despertar en la cancha la conciencia de, aunque no te vea el árbitro o el VAR, evitar la trampa o cuidar la integridad de los rivales, vale la pena para tener una mejor sociedad.
Para consultar los reglamentos e iniciativas oficiales sobre el juego limpio en las competencias globales, se puede acceder al portal oficial de la FIFA (https://www.fifa.com/).
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