Las imágenes que se vislumbran a lo largo de esta ciudad ofrecen un contraste muy marcado, y las diferencias sociales se pueden percibir en la propia calle. La disparidad con otros estados es que Texas no ofrece colaboración para los habitantes que se ubican afuera del sistema, y ellos sólo encuentran refugio en las drogas y el desamparo absoluto.
Las personas sin techo se concentran en la zona céntrica de aquí, donde se sitúan los rascacielos principales, y ese es su establecimiento permanente. Ellos se mueven sin rumbo y empujados por la brisa del verano que se está iniciando, bajo los efectos del fentanilo. La sustancia está presente en píldoras falsificadas, y si se la mezcla con otras drogas callejeras el combo puede ser letal. Las muertes por sobredosis aumentaron en Dallas en la última década.
“El problema de aquí es que la cercanía con México provoca que llegue mucha droga desde allí. Los que no tienen recursos, ni trabajo, ni casa, sólo se preocupan por consumir. El futuro de ellos está roto, no tienen salida, y este gobierno tampoco le va a brindar soluciones para salir adelante”, cuenta Brandon, nativo de aquí y que se dedica a realizar distintas actividades para sostenerse.
El alcalde actual pertenece al Partido Republicano y es Eric Johnson, quien asumió el cargo por primera vez en junio de 2019 y fue reelegido para un nuevo mandato. Dallas no brinda contención a esos marginales, a diferencia de los estados que están regidos por el Partido Democrático.
El oeste y centro de Estados Unidos posee una gran colonia de mexicanos que decidieron cruzar la frontera para instalarse, con el objetivo de poder desarrollarse en su profesión. “La situación acá no es sencilla, pero al menos no hay tanto miedo como en México, donde los narcos están arrasando y matando mucha gente. La droga que ingresa está destruyendo a esta gente que anda sin rumbo por la calle”, agrega Brandon.
Los afectados mantienen la mirada perdida, y exhiben la sensación de que en cualquier momento se van a desvanecer. La policía observa todo a pocos metros pero no interviene, y sólo lo hace cuando provocan algún disturbio. El centro es el lugar donde se instalan, debido a que es la zona en la cual puden encontrar algo de comida en los cestos de las esquinas. Los barrios más alejados no cuentan con comercios en los alrededores, y sólo hay casas bajas y muy pocos edificios.
La gente que circula por el área central se mezcla con los que viven en la calle, y se producen escenas de cierta intimidación. Ellos no tienen distinción racial: son morenos y arios bajo los efectos del consumo.
El conflicto que tienen es que también le cuesta insertarse con salidas laborales rápidas, como puede ser chofer de aplicaciones, ya que no cuentan con ninguna cobertura para poder afrontarlo. La ganancia por manejar ronda los 17 dólares la hora, mientras el salario promedio en Dallas es de tres mil.
La ciudad constituye el centro cultural y comercial de la región, con una economía que abarca desde el comercio electrónico hasta la manufactura. La misma se fundó como un puesto comercial que atendía a soldados y vaqueros en el río Trinity. El norte de Texas es hoy una región de 16 condados que incluye Dallas, Fort Worth, Arlington y las ciudades intermedias, lo que la convierte en la cuarta área metropolitana más grande de los Estados Unidos.
Brandon contó que el barrio más exclusivo y donde residen los de mayor poder adquisitivo es Highland Park, considerado uno de los más prestigiosos de todo Texas. Se encuentra en el corazón del área metropolitana, posee tiendas de lujo y mansiones valoradas en más de diez millones de dólares. El lugar tiene seguridad extrema. El que le sigue en el podio es Preston Hollow, famoso por albergar enormes mansiones y haciendas privadas. El sitio elegido por empresarios multimillonarios, celebridades y figuras políticas. Una de sus calles, Straight Lane, es conocida localmente como “Billionaires Row” (la hilera de los multimillonarios).
El que le sigue es University Park, ubicado justo al lado de la universidad Southern Methodist University (SMU). Es una zona residencial muy exclusiva, elegante y familiar.
La comunicación con esos lugares se brinda a través del puente Margaret Hunt Hill, que cruza el río Trinity, posee tirantes, y de noche ofrece una iluminación atractiva. El otro es el puente Margaret McDermott, a pocas cuadras de allí, y es el otro que aporta una escenografía de esplendor.
Los que no tienen cruces para superar su situación son los que se quedan del lado interno del casco, y ningún puente les podrá servir para tener una vida de ensueño como los que se instalaron del otro lado del río. El Mundial de fútbol, en ese aspecto, no logrará sacarle una sonrisa al menos por algunas semanas.


