Ni cómo ayudarlo

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Tengo 75 años, bueno, no tantos, son 73, o sea no soy tan viejo, pero nunca de los nuncas, o sea, jamás,  he visto que un equipo de futbol profesional  con solamente dos tiros a gol durante noventa y tantos minutos haya ganado un partido y menos cuando los dos tiros que hizo, ni a la portería rival iban dirigidos.

Claro que por el otro lado, o sea por el equipo rival, tampoco  era el avasallamiento total y que  estuviera con sus 11 jugadores atacando y atacando; no, sobrellevaba el juego y aseguraba que el rival no fuera a sorprenderlo, y el plan les estaba funcionando sin problema alguno.

Un Tigres jugando muy al estilo que dominan con los ojos cerrados, con Brunetta, Correa, Lainez y Aguirre, teniendo llegadas peligrosas, pero con escasa puntería y que mantenían el 0-0 cantado; unos no la metían y otros no sabían ni cómo podrían generar peligro con solamente su delantero Durdevic  entre “cuatro perros de presa”,  estaba  “cantado” que no les daría ni risa y menos los preocuparía.

Y así fueron transcurriendo los minutos y las emociones de gol eran muy escasas por parte de Tigres y nulas por parte de Rayados; lógicamente los obligados eran los locales, pues los visitante  con salir sin daño, se darían por bien servidos.

Llegó el momento de moverle un poco a la alineación y Rayados intenta ser más ofensivo con el ingreso de Lucas Ocampo, pero el cambio no hizo que el Monterrey intentara ser más ofensivo de lo que hasta ese momento lo había hecho y luego llegó su siguiente cambio casí obligado por la tarjeta de amonestación para Stefan Medina, dándole ingreso a Ricardo Chávez, que poco o nada pudo apoyar al ataque.

Pero al equipo que si le funcionaron los cambios fue al equipo de Tigres, pues al minuto 79 ingresó el jugador que le ha dado muchísimas satisfacciones al equipo universitario, André-pierre Gignac, y que a la postre anotaría, en tiempo de compensación, el gol que le dio otro triunfo más en los Clásicos a los Universitarios. Un gol que festejaron los de la UANL junto a todos sus aficionados que llenaron el estadio.

Si usted me pregunta si fue justo el triunfo de Tigres, le diré que ganó el equipo que intentó, que buscó,  y que finalmente lo logró y no el que especuló y jugó no a ganar, sino a no perder.

Nos leemos a la próxima.

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