Una tarde perros fue la que se vivió en la cancha de La Corregidora en el partido entre Gallos Blancos y Tigres…
Un equipo felino ya con nuevos entrenadores, pero con las mismas fallas. Un cuadro aguerrido, con mucha fibra, con estamina suficiente, pero escaso fútbol.
Un arquero que ya no te garantiza gran cosa, una defensa de papel y apostando a que allá arriba alguien le atine al arco.
Perdían desde el 18. Primero con una pelota que deja ahí el portero y aprovecha Alí Ávila; otra pelota que pierde Láinez arriba, sale en descolgada Coronel contra tres y el arquero y nadie atinó a hacer algo para impedir que un tipo que condujo 50 metros, les rompiera el arco con un tiro angulado, al palo.
Tigres reaccionó, se puso en el marcador y luego 2-2 con un penal discutible, pero que sí era; cobra Bruneta. y tuvieron varias oportunidades de irse arriba y adivine qué: la señorita que fungió como juez central se equivocó muchas veces, cobrando faltas que no eran y dejando pasar otras que se dieron. Pero la más grave fue que en el penal en favor de Tigres, Diego Reyes fue amonestado por reclamar; luego comete una falta sobre Bruneta, en el borde del área, apenas perceptible, pero ocurrió, y debió irse con la segunda amarilla. Nada.
Al minuto 95 con 58 segundos, –de 96– dos defensores le cometen faul a Reyes, penal, cobran: 3-2… Tan-tan.
Un penal, indiscutible, clarísimo, pero sobre un jugador que ya no debería estar en la cancha.
La defensa, unos bebés. Pudieron ganar por alto sin problema, sin pegar, pero su naturaleza es de un equipo mugroso, picudo, roñoso que reparte leña se necesite o no. Al estilo argentino, de los que pegan y ellos son los que se tiran y gritan.
El arbitraje en general, total y absolutamente cuestionable por donde le veas.
Katya Itzel García no tiene la personalidad suficiente para este oficio. No arbitrando a varones.
Podrá saberse las reglas, pero no necesariamente cómo se aplican. Eso sí, el balonazo que le dieron, el jugador debió irse con la roja y mínimo unos 10 partidos de castigo. Cualquiera que haya jugado fútbol, sabe que eso no fue una casualidad o un accidente… ¿A quién pretendía darle ese balón el brasileño de Gallos y con esa fuerza y dirección?…
Y bueno, en otras les habrán echado la mano a los Tigres, ahora la cuchillada los mató.
En la cancha del Jalisco, el Monterrey ofreció una exhibición de fútbol, como hace tiempo no les veía.
Almeyda exhibió a los últimos tres o cuatro colegas que han estado acá. Ayer, Rayados ofreció cátedra de cómo con los recursos que tienes, bien ordenados, convencidos de lo que les pide el DT, aplicados en sus funciones, pueden encaminarse a jugar mejor que antes. Puedes ganar o no, el tema es que el trabajo del pizarrón y la cancha, lo ves el fin de semana. Se nota.
Crespo, con su cara de póker, sin expresión alguna, no entendía nada. Contaba y contaba y le daba la impresión que Monterey traía dos de más que no les permitían, ni salir, ni tener la pelota.
Cuando los que no le saben mucho esconden sus miedos en una línea de cinco, con dos dizque carrileros que atacan mal y defienden peor, Rayados salió con tres defensas (Guzmán, Salcedo y Aceves), en cancha ajena; Oliver dirigía el tráfico junto con Orbelín en medio, de pronto era el central y cuando atacaban, Guzmán iba hasta medio campo; cuando no tenían el balón, Luca hacía el gasto. No es lo suyo, pero se aplicó cuando debió bajar. Ocampo, Orellano, Corona y Rossi eran un montón de gente en medio para trabar si hacía falta y desdoblar al frente para tratar de surtir de parque a Cuypers que trajinó incansable en el frente.
Rossi no tanto, no todavía, pero Orbelín sí le dio una dimensión diferente a la creación de juego. Recordemos que antes los entrenadores tenían un sistema que era, “dénsela a Canales a ver qué inventa”; hoy Corona, un Orbelín, con una movilidad incansable de ida y vuelta, Ocampo y Orellano, te dan variantes. Rossi no te aporta mucho, pero al igual que Cuypers, podrían ir entrando al aro.
Para la segunda parte, agarró un poco de valor Atlas y fué más al frente. Ya con amarilla Aceves (por una jugada que ni falta fue, pero el juez tenía que completar cierta cuota, patrocinada por las menciones en TV), de la banca vino el ajuste; mandaron a Arteaga y Chávez , regresaron a línea de cuatro y luego Rodríguez y Ambriz bajaron la cortina y Atlas ya no supo qué hacer. La estadística dice que los rojinegros le pegaron una vez a puerta en un tirito libre, flojón, que Cárdenas tuvo que lanzarse por primera vez para tocar una pelota que le tiró un rival, y ya era por ahí del minuto 70. Nunca más pegaron al arco.
El arbitraje, como en casi todos los partidos, acá estuvo infame en muchas jugadas y solo acertó en las rojas sobre los dos atlistas que se pasaron de rosca. La diferencia de éste Monterrey a los anteriores no son los nuevos, solo Orbelin se destaca, es que los de arriba y en medio cumplen con su función de marcar en serio, no como antes que solo hacían presencia y amagaban, pero no marcaban de verdad, la sobrecarga era para los de contención y para la defensa que aparte defendía pésimo. Si ayer vio usted a cuatro laterales en la banca y en la cancha jugando con tres centrales, habrán entendido el mensaje: Esto jala porque jala… con ustedes y sin ustedes…
Muy pronto, Almeyda va detectando con quiénes puede contar…


