La noche del jueves se vivió una fiesta en el Estadio Universitario. Hubo un reencuentro entre afición y equipo, en el futbol y el resultado.
André-Pierre Gignac se reencontró con el gol; Diego Lainez fue por primera vez ovacionado y Sebastián Córdova se ha ganado el cariño de los aficionados. La noche fue espectacular, por si fuera poco, con buen clima.
Sin embargo, no todo salió bien, y es que nuevamente una barra estuvo cerca de echar todo a perder, incluso hasta de poner luto entre los seguidores.
Y es que, en aras de darle a los Tigres un recibimiento espectacular al estadio, de dar envidia a nivel nacional, de intimidar al rival, la barra de Tigres, la porra Libres y Lokos, preparó una bienvenida en la que incluyó pirotecnia, pero la cosa se les salió de control.
Mientras el equipo llegaba al estadio y los seguidores, en su mayoría integrantes de la barra, cantaban y prendían bengalas de luz y humo, algunos miembros no manejaron bien la pirotécnica y se les encendió en un solo lugar, atrás de los aficionados, desatando el terror y la desesperación entre los seguidores, muchos de ellos niños.
De pronto, hubo varias explosiones y los aficionados empezaron a correr sin parar, mientras la pirotecnia detonaba sin control. El saldo, según las autoridades, fue de siete heridos, por fortuna, ninguno de ellos de gravedad.
Le salió barato a los porristas que, nuevamente, se ven involucrados en un hecho bochornoso y peligroso. ¿Hasta cuándo los equipos pondrán un alto a las barras? ¿Cuándo dejarán de darles privilegios que podrían causar una tragedia en el estadio?
Está claramente prohibida la entrada de pirotecnia en los estadios, pero entonces, ¿qué hacía tanta pirotecnia en el estacionamiento del Estadio Universitario? ¿Quién permitió su entrada al lugar? ¿Por qué no hubo detenidos?
Esto no es un tema menor, es algo que se debe hablar para tomar medidas y evitar una tragedia.
Hace algunos años, un seguidor de San Luis se voló su mano derecha al querer prender una paloma que le explotó en su extremidad en la tribuna del Estadio Alfonso Lastras; en Argentina un niño, hijo de una vendedora de bebidas, murió cuando una bengala le cayó en un ojo y no pudieron sacársela mientras, encendida, terminó de consumirse en el menor.
Peleas, violaciones al reglamento, viajes que no deben hacerse a otros estadios… en fin, las barras siempre aparecen en actos que no son permitidos y tanto la Liga MX como los equipos que la conforman hacen oídos sordos, no actúan, no ponen mano dura.
Se está a tiempo de evitar una tragedia, pero para eso se debe aplicar a raja tabla el reglamento, sin chantajes de los barristas, sin excusas de dirigentes de equipos y federativos, todo en aras de conservar un espectáculo que debe ser familiar, para que se evite la tragedia que pasa en algunos estadios de Sudamérica.


