Lo había olvidado. Hace unos días mientras exploraba el archivo de ElNorte.com en busca de información para un texto que debía escribir, lo encontré.
Y me remonté a hace más de 20 años hasta la oficina del doctor Carlos Canseco en el Centro Regional de la Alergias de la Universidad Autónoma de Nuevo León, en el Área Médica. Durante cinco años, allí, al menos una vez al mes, escuché de él mismo cómo el doctor Canseco construyó las bases de los que hoy es una de las instituciones más sólidas en el Continente (de eso hablaremos en otra ocasión). Yo era su paciente para atender un pacidimiento de alergias. La consulta duraba apenas unos 15 minutos y el resto de la hora era hablar de muchas cosas que pasó él y quienes le acompañaron para dar vida al Monterrey.
El fundador de Rayados en su segunda etapa me dijo más de una vez dos datos fundamentales para entender la identidad del Club de Futbol Monterrey: El origen del unforme a rayas y también del nombre de Rayados. Era la primera parte de los años 2000 y esos datos los asenté en algunas notas que escribí en El Norte.
En su oficina de la jefatura de Servicios de Alergias de la UANL, Canseco se encontraba rodeado de reconocimientos y fotografías que dabn cuenta de su paso por la vida, entre ellos su huella en el futbol. Arriba y a su derecha, estaba la foto que se tomó con su equipo Tampico en la década de los 30, cuando él y sus amigos eran unos jovencitos. La playera a rayas azul y blanco no es mera coincidencia, pues en honor de esa escuadra le pondría al Monterrey el uniforme que lleva hasta la fecha. En esa foto, él y sus amigos, que tenían entonces alrededor de 14 años de edad, aparecen con el uniforme de su equipo, Tampico, a rayas azul y blanco.
“El uniforme fue una decisión dictatorial mía”, solía decirme respecto a otras versiones que hablaban del origen de las rayas azul y blanco.
Canseco dijo que el nombre de Rayados se lo puso Plutarco Guzmán, entonces secretario de la Asociación de Futbol de Nuevo León, en 1952, el año que el equipo se fundó por segunda ocasión.
“El nombre de Rayados se lo puso Plutarco Guzmán, que era el secretario de la Asociación, él pensó, como persona inteligente, que necesitábamos un apodo para que nos conocieran, eso debe haber sido el mismo año en que empezamos a jugar, pero el nombre del equipo es Monterrey”, me dijo.
El periodista César Saldaña es el primero que lo utilizó en una de sus columna de El Porvenir, ese mismo año.
Un tercer dato que alguna vez me dijo el doctor Canseco es que Leopoldo Urdiales, padre del considerado el mejor presidente en la historia del equipo, Jorge Urdiales, fue su brazo derecho en aquella titánica aventura de darle vida contra viento y marea al Club de Futbol Monterrey, en una segunda etapa.
“Leopoldo Urdiales fue el que más me ayudó, fue realmente mi brazo derecho, creo que a él se le debe un homenaje que no se le ha hecho, si no hubiera estado conmigo, no hubiéramos llegado a ningún lado, pues junto conmigo hicimos posible que la ciudad de Monterrey tenga lo que tiene ahora, una afición que llena estadios, pasión por el equipo que es lo que se busca”, dice Canseco.
Yo entonces sólo era reportero, y me limité a disfrutar de aquellas charlas en las que hablaba con tanta pasión del equipo que quería como un hijo.
El doctor Canseco también ayudó a la UANL a conseguir la franquicia de los Tigres, pero siempre me recalcó.
“Mi equipo equipo es el Monterrey, porque es el equipo que me costó”, me decía.
Por esos dias no pensé más allá, pues como reportero vivia inmerso en el día y día en la presión de ganar las exclusivas, como le llamamos, que El Norte me exigía, para poder sostenerme al frente de la fuente de Rayados.
Ahora que me dedicó a escribir libros lamento no haber tomado más apuntes o grabado para dejar testimonio más fiel de todo aquello. Creo que al final el doctor Canseco también me tomó aprecio.
El día de su sepelio me dio alegría escuchar las palabras de la doctora Ale, entonces su asistente:
“Qué bueno que viniste, al doctor le debe dar gusto saber que estás aquí”, me dijo. Quiero suponer que él también disfrutaba de aquellas largas charlas sobre el origen de sus Rayados.

