Nada qué reclamar…
Hicieron lo que pudieron y ese esfuerzo los llevó hasta donde el talento les alcanzó.
México dio unos pasitos hacia adelante en relación a lo que había logrado en Mundiales anteriores.
Llegó a formar un grupo de jugadores de diversas características y habilidades que los llevaron a ganar sus cuatro primeros duelos sin recibir gol en contra.
Por supuesto, conforme avanzaba el evento la dificultad era más alta.
Y al encarar a Inglaterra desnudó las falencias que otros no percibieron ni aprovecharon,Ecuador lo intentó y las pocas veces que lo hizo exhibió que sus laterales eran vulnerables. En una de ellas, dejaron sentado a Gallardo y Rangel tuvo que sacarla del segundo palo; en otras dos que se llevaron a Sánchez, el que tapó fue Alvarado, nadie se dio cuenta. Y tan no lo hicieron que volvieron como titulares. Y ya vimos lo que pasó. Dos goles en dos minutos porque Gallardo no cortó un centro y en el otro, Sánchez es rebasado por Bellingham, y adiós.
Edson entró a reforzar la zaga y un error suyo les dio el tiro penal y el tercero. Jugando con 10.
El equipo mexiano atacó por donde pudo y logró dos buenas anotaciones. Pickford le sacó dos a Jiménez.
Ya el último recurso de mandar la artillería pesada al frente no prosperó.
Si por ahí cazaban alguna, habría sido con suerte.
Inglaterra ganó con propiedad, con merecimiento ante un equipo mexicano que intentó, luchó, metió la pata y estuvo cerca de la gloria.
Antes de que iniciara la Copa del Mundo dijimos, “si mañana fuera el juego contra Sudáfrica, yo salía con Reyes, Montes, Vázquez y Mateo Chávez en la defensa”.
Pero, Aguirre es el que sabe y apostó por Sánchez y Gallardo, dos laterales que defienden deficientemente y atacan mal. Anoche, Bukayo Saka y Gordon los hicieron ver muy mal. En la columna pasada, ante Ecuador dijimos: “Sánchez, junto con Gallardo, los más flojitos”.
También hay que decirlo: Sería incorrecto cargarle a esos dos laterales la derrota; todos ganan y todos pierden.
Hicieron lo que pudieron y llegaron hasta donde debieron llegar.
No puedes recriminarle al grupo nada. Se partieron el alma y dejaron todo para poder ganar y no se logró. Igual, México hizo historia, no solo con esas cuatro victorias en fila, sino el jugar un quinto partido ya es un paso adelante. Ya se dieron cuenta que sí se puede.
Los goles de Quiñones y el penal de Raúl, perfecto.
Sin las fallas puntuales en su cuadro bajo, otra cosa hubiera sido, pero no puedes exigir más cuando tienes enfrente un rival de primera línea y tú aspiras a ello.
La fiesta se acabó en México.
Lo que siga sucediendo en este Mundial diseñado para que algunos ganen y otros pierdan, pasará a la historia como el más asqueroso en cuanto a su manejo y la manipulación de resultados en ciertos partidos. La Lucha contra el Racismo que pregona FIFA es una verdadera barrabasada. No existe. Ciertos equipos que no son rubios fueron acuchillados por los hombres del silbato con un VAR donde los vectores e imágenes se mueven depende a quién haya qué favorecer. Una cosa verdaderamente terrible.
Digamos que los preparativos para la fiesta de la Princesa de Infantino van sobre ruedas…


