‘Tato’ vs Dulio, ¡malditas comparaciones!

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No soy quién para decir que José Antonio “Tato” Noriega debió salir antes de Rayados, porque no estoy interiorizado en asuntos del equipo como otros colegas que se despiertan, desayunan, comen, cenan y se duermen con el Monterrey en la boca y en el cerebro.

Dice Gerardo Ramos, director editorial de nuestro medio, que él advirtió que sería un error su llegada cuando en octubre de 2023 asumió el cargo de presidente deportivo relevando a Dulio Davino que ganó Copa, Liga y Concachampions, lo que no pudo “Tato”.

Desde la comodidad de mi sillón y frente a la computadora donde escribo esta columna, en cambio, puedo compartir que mi hijo Héctor Hugo, de diez años y decepcionado de Rayados en este Torneo de Clausura, ya no es el mismo.

Seguramente a los dueños del club no les quita el sueño el sentimiento de un niño, pero deberían, pues basta recordar que cuando llegó el francés André-Pierre Gignac a Tigres, nacieron generaciones de niños y niñas idolatrando al jugador próximo al retiro.

Pongo como ejemplo a mi hijo rayado (el de seis años es americanista no se por qué), quien a los cuatro años se enamoró de los colores azul y blanco, disfrutó el último título de Liga de diciembre de 2019, y ese mismo año la Conca ante Tigres.

Estos días recuerdo lo que alguna vez, o varias veces, me dijo Héctor Alvarado, periodista, catedrático universitario y un super rayado desde su infancia, quien no fallaba a los partidos de local hasta que encontró una nueva distracción: correr las pruebas de fondo.

“Espero que pronto los Rayados ganen un título, porque eso dará alegría a los niños como su hijo, y no se decepcionen”, eso me lo dijo el tocayo hace unos cuatro o más años. Y la sequía de títulos sigue y sabrá Dios cuándo acabará.

El ex jugador Walter Erviti dejó la política en Argentina y aterrizó para ser asistente técnico de Nico Sánchez, con resultados para el olvido del desastroso torneo que terminó, y ya fue anunciado como director deportivo del equipo varonil supliendo a Héctor Lara.

¿Y de los jugadores, quiénes se quedan y quiénes se van, y por qué? Ese no es un asunto mío. Yo quise opinar por encimita y no meterme en asuntos que no me incumben, y menos arriesgarme a recibir una llamada de un abogado… o una notificación judicial.

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