Triunfos que disfrazan

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El perfume seductor de la victoria casi siempre es tan poderoso que cubre lo suficiente, pero no por mucho tiempo, el mal olor de fracasos acumulados.

Gracias a Sebastián Córdova, los Tigres están en la final, la primera en la era post-Tuca. Después de una temporada sufrida en la que por momentos se recordó a los felinos de antaño tanto por lo que pasó en la cancha como en la directiva, los universitarios tienen la oportunidad de sacarse la espina de la polémica vuelta del torneo clausura 2017 en la que además de perder el título se evaporó el bicampeonato.

Alejado un poco de la excitante fragancia de la victoria ante Rayados, es mi opinión que hay dos puntos importantes a considerar en la evaluación del torneo más complejo en la época reciente de los Tigres: como se jugó la temporada y como te jugaron en la liguilla.

Con 25 puntos, Tigres jugó mal y terminó en séptimo lugar de la tabla, un punto más arriba que el Cruz Azul y cinco abajo del León que clasificó en sexto. Los felinos ganaron siete, perdieron seis y empataron cuatro. Terminaron como el equipo más amonestado (56), séptimo en goles anotados (28) y 23 recibidos, con una eficiencia en relación tiros a gol de 32 por ciento y un 11.5 de intentos necesarios para anotar, es decir que necesitaron de muchos disparos para que uno de ellos entrara a la portería; su máximo goleador fue André Pierre Gignac con ocho anotaciones, igualando su marca más baja desde 2015. A la irregular temporada hay que sumarle tres entrenadores y la eliminación en la semifinal de la Concacaf ante el León. Con todo y eso, se logró la clasificación en nuestra bananera liga MX. Con todo y la final, que no se olvide que esta no fue por mucho la mejor versión de la U de Nuevo León.
Como le jugaron a Tigres también cuenta en la evaluación, porque la vuelta en Toluca y la serie ante Rayados fueron partidos en los que los entrenadores rivales le apostaron a la posición en la tabla y a cuidar los marcadores, pudiendo haber hecho muchísimo más. En el pecado llevaron la penitencia y la sobresaliente liguilla de Córdova es lo que tiene a los felinos en la antesala de la copa. Otros equipos -entre ellos Chivas- les agarraron el número a los universitarios en la temporada para, con presión asfixiante y más velocidad, hacer ver mal a los regios.

El desafío para los universitarios en la final será enfrentar a unas Chivas que saben a lo que juegan, mientras los Tigres siguen buscando como hacerlo, con una defensa mermada y dubitativa, y con su goleador histórico acumulando frustración por no anotar.

De rebote

Más pasa el tiempo y más se deteriora la calidad, el profesionalismo y la seriedad en la prensa dedicada al futbol en México. En un momento en el que la llave del éxito se llama “viral”, el llamado “payasismo deportivo” está más vivo que nunca y lamentablemente está creando escuela para los que hoy estudian periodismo. Entiendo que la disrupción del internet en la industria del entrenamiento transformó las dinámicas de interacción y consumo de contenidos, pero de eso a que lo más valioso de un reportero, cronista o analista deportivo es el color de la camiseta que defiende sin elementos y a gritos, pastelazos y mentadas es vergonzoso.

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Pachuca, América, Rayadas y Tigres jugarán las semifinales de la liga femenil. La gran sorpresa no ha sido la eliminación de las Chivas sino el pésimo arbitraje en la vuelta de Tijuana contra Monterrey que influyó en la eliminación de las Xolas. El equipo de Eva Espejo tiene calidad suficiente para remontar un 0-2 en su casa, sin ayuda de nadie. Lamentable que cualquier equipo vaya a ser eliminado porque ni el/la central ni el VAR tengan la capacidad de juzgar adecuadamente.

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