La semana pasada la muerte golpeó muy fuerte al deporte del pancracio pues no le importó si se trataba de un luchador o promotor, igual llegará para todos en cualquier momento.
Primero falleció una leyenda de la era territorial de la lucha libre norteamericana y pionero de la lucha violenta: Terry Funk, después se fue una mente creativa para crear personajes y contar historias como lo fue Bray Wyatt y, finalmente, uno de los mejores promotores de lucha libre de la República Mexicana: Don Carlos Elizondo.
Durante cuarenta años Don Carlos fue el promotor del deporte del pancracio en Monterrey tras ocupar el lugar de René Guajardo; se le puede dar crédito a su gran talento programando combates que quedarían para la historia de la lucha libre teniendo como sede la Plaza de Toros Monumental Lorenzo Garza.
Elizondo tuvo a su cargo una de las más importantes luchas de apuestas que se hayan dado en el estado de Nuevo León como lo fue El Solitario contra Dr. Wagner en 1986, donde se comenzaría la leyenda del cementerio de máscaras de la colonia Del Prado.
Además pactó otras de mayor importancia que tuvo como protagonista al oriundo de García, Nuevo León, Blue Demon cuando se enfrentó ante El Matemático y al Rayo de Jalisco, y la tan recordada y sangrienta lucha de tercias entre Los Brazos (Dinastía Alvarado) y Los Villanos (Dinastía Mendoza).
No solo programaba luchas que resultarían memorables, fue el impulsor de varios talentos regiomontanos que se convertirían en leyendas de la lucha libre mexicana como Latín Lover, los hermanos Garza: Humberto y Héctor Garza (+), El Ninja, Bronco y Sanguinario (o también conocido como Mascara Maligna), e introdujo a algunos luchadores extranjeros en suelo nuevoleonés y que serían mundialmente famosos en las mayores empresas de lucha norteamericanas como el texano John Layfield, que la mayoría lo conocen como “Bradshaw” o JBL que luchó en el país como Vampiro Americano, y los canadienses multifacéticos tanto en el cuadrilátero como fuera de el como lo son Vampiro Canadiense y Chris Jericho.
Don Carlos colaboró muy de cerca con la familia Lutteroth, ya que fue participe junto con Francisco Alonso para el cambio de nombre de la entonces Empresa Mexicana de Lucha Libre al nombre que todos conocemos ahorita Consejo Mundial de Lucha Libre, donde además, introduciría a la empresa el concepto de la lucha en jaula de acero en el CMLL, la cual vería caer algunas mascaras o cabelleras en años posteriores.
A inicios del milenio, continuó siendo el mejor promotor del norte de país al llegar a la ya extinta Arena Coliseo junto con su empresa FILL (Federación Internacional de Lucha Libre) donde se lucía con excelentes carteles cada domingo donde en ocasiones se incluía luchas de fantasía con algunos personajes infantiles, así como los “Martes Nice” donde tendría un mayor impacto cada vez que había una que otra de las tan mal llamadas “Payasiluchas” con Konnan Big como protagonista.
Gracias Don Carlos por convertir a la lucha libre el tercer deporte más importante de Nuevo León, por las luchas que disfrutamos en La Monumental y La Coliseo, por el talento local y extranjeros que se convertirían en leyendas del deporte del pancracio… simplemente, tu legado siempre será monumental.
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