Un rector que hace historia

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  • Santos Guzman López, de la mano del Coach Toño Zamora, llevan a los Auténticos Tigres a un nuevo campeonato nacional absoluto desde 1977
  • Rompen jetatura de los Borregos Salvajes del Tec

La noche de este viernes 28 de noviembre, mientras los Auténticos Tigres levantaban un trofeo que no se veía en San Nicolás desde 1977, sentí cómo cuatro décadas de mi propia historia se alineaban en un solo instante.

Después de que hace 39 años comencé en el periodismo cubriendo el fútbol americano estudiantil (en mis inicios en El Porvenir allá por 1986), lo de este viernes no fue sólo un triunfo deportivo: fue un ajuste del destino, un reencuentro con la esencia universitaria y el rompimiento de una jetatura.

Cuarenta y ocho años después, por fin regresó a la Uni, el máximo título nacional del futbol americano estudiantil que desde 1977 no ganaban los auriazules, en aquel entonces bajo el mando del fallecido y legendario Cayetano Garza. Aunque después de ello los felinos han ganado en otros torneos, fueron casi cinco décadas para hacerlo en el máximo circuito.

Y aquí hay que decirlo con todas sus letras: el rector Santos Guzmán López ha sido clave en restaurar este nivel competitivo. Ha impulsado programas, respetado procesos y permitido que el ADN auténtico resurgiera.

A su lado, Toño Zamora logró consolidar un equipo que entiende la historia que carga y la responsabilidad de honrarla, a pesar de los descalabros previos que hace un año hacían que un sector pidiera su salida.

Este título, el del más grande de México, es una muestra de que cuando se le apuesta a la continuidad, con paciencia y con perseverancia, el triunfo llega, como lo hizo para Tigres este año bajo el mando de la dupla Guzmán-Zamora.

En mis inicios periodísticos, en los 80’s, cuando la liga mayor se dividió, los Auténticos Tigres jugaban en otro circuito con tres equipos: Oro, Azul y Blanco.

Mientras, los Borregos Salvajes regresaban a la ONEFA bajo la dirección de Frank González, quien inició una nueva era para los del Tecnológico en 1986 y de ahí el ascenso hasta dominar el circuito máximo.

La historia dorada: Cayetano Garza y los campeonatos que fundaron una tradición

Quienes llevamos años en esto sabemos que el linaje de los Auténticos Tigres se escribe con el nombre de Cayetano Garza. Bajo su mando, la UANL conquistó dos campeonatos nacionales históricos en los años setenta, coronando esa era gloriosa con el título de 1977, el último campeonato nacional “pleno”, es decir, contra los mejores del país en un formato completamente unificado, que la Universidad había ganado hasta ahora.

Esa generación convirtió a Tigres en sinónimo de garra, estrategia y orgullo universitario, y dejó una vara altísima que se volvió mito… y nostalgia.

El renacer parcial: el campeonato de la Conferencia Nacional en 2009

Después llegó 2009, cuando los Auténticos, ya bajo estructuras más modernas y con una ONEFA fragmentada, conquistaron el campeonato de la Conferencia Nacional.

Fue un logro enorme, sí, pero distinto. No era un campeonato nacional absoluto. No incluía a todos los programas de élite del país debido a las divisiones entre ligas. Era por así decirlo, un título “de categoría”, pero no el equivalente a los que Cayetano Garza levantó en los 70.

Aun así, ese 2009 marcó un renacer, un golpe en la mesa, un aviso de que la UANL estaba de vuelta.

La etapa reciente: los títulos de la Liga Jacinto Licea

En años posteriores, ya dentro de la Liga Mayor Jacinto Licea, los Auténticos conquistaron campeonatos relevantes, otra vez, dentro de una estructura fracturada, que reafirmaron su calidad, pero que aún no tenían el peso simbólico ni deportivo de un campeonato nacional unificado.

Esos títulos fueron importantes para mantener viva la tradición, pero la historia seguía incompleta.

Vuelve un campeonato nacional “de verdad”

Por eso lo de este 28 de noviembre de 2025, 33–30 contra los Borregos Salvajes del TEC, pesa tanto.

Porque este sí es un campeonato nacional como el de 1977 y se hace en el segundo periodo del rector Santos Guzmán López, cuando algunos daban por terminada la carrera del Coach Zamora, quien finalmente le regresa esa alegría incomparable a los universitarios.

Un título abierto, completo, unificado, indiscutible.

Los clásicos en finales: una rivalidad que define a Nuevo León

Tigres y Borregos no son sólo dos equipos: son dos culturas, dos visiones del deporte universitario, dos identidades que conviven en la misma ciudad.

A pesar de las divisiones en la ONEFA en los 80’s cuando me tocaba andar en los emparrillados, siendo estudiante de comunicación y compañero de esa dinastía de Borregos que regresaron a las competencias nacionales, tuve el privilegio de vivir varios clásicos en categoría “intermedia” y eran unos verdaderos agarrones llenos de pasión y de una rivalidad sin igual.

He visto clásicos de todos los sabores. Los de temporada regular con estadio lleno. Los de semifinales que parecían guerras civiles deportivas. Y, por supuesto, las finales, que siempre han tenido un dramatismo especial.

Cuando me tocó cubrir el ascenso de Frank González y la hegemonía que los Borregos construyeron, esta rivalidad se convirtió en una marca registrada del fútbol americano nacional.

Pero que una final nacional, un auténtico clásico mayor, se decida entre Tigres y Borregos. Y que Tigres se lleve la corona, eso es algo que marcará al futbol americano norteño.

Me tocó narrar los inicios del dominio del Tec en los 80s, y hoy me toca ver cómo la UANL rompe ese ciclo en el escenario más grande posible, 48 años después de no ganarlo. Seguramente la revancha la veremos pronto.

En este duelo del 2025 mis afectos estuvieron divididos, como exatec de aquella época y como padre de una estudiante de la Facultad de Medicina de la UANL y como colaborador de la máxima casa de estudios.

Enhorabuena a los Auténticos campeones y a todos los muchachos que demostraron valores y un espíritu deportivo, tanto los ganadores como los dignos perdedores.

Treinta y nueve años después de aquella primera crónica que escribí en El Porvenir, sigo creyendo que el fútbol americano estudiantil es un espejo del alma colectiva. Anoche, los Auténticos no sólo ganaron un título. Recuperaron una era. Cerraron una herida. Y abrieron otra vez la puerta de la historia.

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