Vimos dos versiones de Tigres en esta semana. Contra Toluca por momentos con más idea de lo que han sido los felinos por años.
Control de balón (solo por minutos porque los Diablos les tocaron mucho la pelota) llegadas y gol. Defensa bien aplicada también.
Contra León fue lo contrario. Un cuadro esmeralda que esperaba que sucediera un error o que el Piojo le moviera a la defensa. Ocurrió lo primero y con eso bastó.
Tigres no controló el balón, llegadas contadas y centros muy mal ejecutados. Sin una idea clara o ese dominio que le ha dado la localía.
Insiste en mantener de inicio a Caicedo quizá por la lesión del “Diente” o por la visita del entrenador nacional de Ecuador con la posibilidad de llevarlo a la Copa del Mundo, no lo sé.
Lo que sí se ve es que ni Gignac, ni Córdoba ni Quiñones le tienen la confianza al ecuatoriano y eso no ayuda. Me recuerda a Seferovic.
La desesperación, falta de confianza y lo que se le quiera agregar ahogaron a Tigres.
Pareciera que no quieren clasificarse dentro de los primeros 4.
Aunque hay para ellos 12 puntos aún por disputar, sus rivales de arriba no aflojan y Tigres con su estado anímico fluctuando entre el hoy si, mañana no sé y pasado quien sabe los dejan chatos y sin garras.


