Aficionado de un dulce momento

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La vida es una fiesta demasiado corta para llegar a la perfección, entonces a pesar de todo el esfuerzo y dedicación sólo lograremos ser aficionados, porque de lo contrario podríamos ser dioses. Existen personas que con su genialidad exprimen sus pasiones, inspiran a los demás, los representan, abren caminos y tal vez sea que por ello merecen la inmortalidad, aunque sea por medio de sus obras.

Actualmente el promedio de vida es de 79 años, determinado por distintos factores como la genética, el medio ambiente y también el estilo de vida. Entonces, desde el momento que encuentras tu pasión a cuando logras ejecutarla con tu estilo, te das cuenta que en realidad cuentas con un tiempo limitado.

Al respecto, la artista japonesa Yayoi Kusama expresó: “Estoy alcanzando el final de mi vida y mi intención es dejar 10 mil piezas en este mundo”.

Aunque los grandes artistas comienzan a temprana edad a experimentar las inclinaciones de los gustos que los lleven a conocer sus talentos, y todo dependerá de que los padres, tutores o maestros los motiven para que se continúen puliéndolos, hay ejemplos de personajes que aunque no tuvieron el apoyo, la vida misma les mostró el camino.

Gabriel García Márquez, a quien en su escuela lo apodaban “el viejo” por su comportamiento tímido y porque a su corta edad ya escribía poemas; Kurt Cubain, el ícono del rock alternativo y representante de la generación X, desde niño fue artístico, le gustaba dibujar, explorar su creatividad, tomaba cacerolas utilizándolas como batería, a los cuatro años de edad comenzó a tocar el piano y a los 14 la guitarra.

Algunos otros tienen el ejemplo de sus padres como el productor, guionista, escritor, humorista, editor y director Charles Chaplin, quien fue hijo de dos actores británicos. Inclusive su primer personaje fue el de un alcohólico como el ejemplo que vio en su padre, para posteriormente convertirse en un sofisticado vagabundo.

Mandar mensajes al universo para que conspire, no es suficiente. Habrá que trabajar duro y con determinación, como el artista plástico Pablo Picasso, quien desde joven dio muestras de talento, y aseguraba que en su infancia pintaba como Rafael, pero le tomó una vida hacerlo como un niño.

También tuvo que ver la proyección como el mismo aseguró: “Mi madre me dijo si te haces soldado llegarás a ser general, si te haces cura, llegarás a ser Papa. En cambio de todo eso decidí ser pintor y me convertí en Pablo Picasso”.

Antes y después de llegar a la cima, es la dedicación la que logrará la trascendencia: “Componíamos como locos. Estábamos hambrientos, queríamos dar un paso adelante, había una voracidad y luchas constantes, lo que era muy sano. Sí en ese disco tiramos la casa por la ventana, aunque de hecho ha ocurrido en la mayoría de nuestros discos, sí merece la pena; entonces merece la pena pasarse de la raya”, declaró el artista británico Freddy Mercury.

Una muerte dolorosa y en vida es ser olvidados porque el mismo artista ve cómo se desvanece su momento, como pasa en el mundo de la música con los discos, con los artistas plásticos, que una obra debe superar la anterior, o la incertidumbre que experimenta un escritor que presenta un libro nuevo en la librería, entonces la única solución para mantenerse vivo es reinventarse.

El artista Freddy Mercury nos cuestionó: “¿De qué están hechos nuestros sueños que se nos escapan?”. Y si es así: “¿quién quiere vivir para siempre?”, que al final de cuentas como dijo Charles Chaplin: “Todo es un chiste, pero vale la pena abrazar la vida, vivir con pasión, perder con clase, vencer con osadía, porque el mundo pertenece a quien se atreve y la vida es mucho más para ser insignificante”.

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