Ahí sí me ganan… ¡Y por mucho!

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Hoy en día, en México hay muchos temas para debatir. El debate es una discusión en la que dos o más personas opinan acerca de uno o varios temas y en la que cada uno expone sus ideas y defiende sus opiniones e intereses. Pero, a falta de entrenamiento y educación, muchos confunden el debate con la diatriba.

La diatriba se define como un discurso escrito u oral en el que se injuria o censura a alguien o algo. La finalidad de un debate, es demostrar la validez de unos argumentos sobre otros…la valide de un argumento se establece por su solidez, su veracidad, su congruencia y su fundamento lógico.No se trata de vencer, sino de convencer; o en el peor de los casos, se trata de encontrar puntos de acuerdo.

Por eso, cuando me engancho en lo que en primera instancia creo que es un debate, pero pronto me doy cuenta de que mi contraparte comienza a recurrir a la injuria, al lenguaje soez y vulgar, al insulto, a la ofensa y a la descalificación personal e incluso a la violencia verbal; veo que estoy tratando con alguien que, en primer lugar, no conoce la diferencia entre el debate y la diatriba y en segundo lugar, no cuenta con los recursos argumentativos necesarios para sustentar su postura sin incurrir en la agresión. En ese momento, suspendo la discusión…porque el asunto ya no es un ejercicio dialéctico, sino un pleito vulgar en el que no tengo interés de engancharme. Entonces me retiro.

Invariablemente, cuando decido retirarme de una diatriba de baja calaña, la contraparte asegura que me ha vencido, festejando su “triunfo” por mi retiro como si fueran gorilas golpeándose el pecho; y sí. Si lo quieren ver como una “victoria”, les doy la razón…me han ganado y por mucho; quizás no seamos de la misma especie de primates. Porque en el terreno de la injuria, de la vulgaridad, de la agresión verbal y de los métodos propios de quien carece de recursos éticos para debatir, me llevan mucha ventaja…yo no transito por esos rumbos y avernos mentales en los que los argumentos se aderezan con falacias miserables donde el debate se convierte en un pleito sucio de golpes bajos y groserías brutas… Me retiro sintiendo pena por mi contraparte porque si la discusión toma esos tonos, he de decir que, en el ámbito de la vulgaridad, Ahí si me ganan…y por mucho.

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