Bien y de buenas

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Con ingenio y elegancia, la presidenta de México, Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, respondió a los exabruptos del mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump, en su alocución en la asamblea general de la Organización de las Naciones Unidas. Dijo con cierto dejo de ironía: “yo también podría decir que es difícil vivir junto a un país que tiene tan alto consumo de drogas o bien, que tiene tanta producción de armas, pero no lo voy a decir porque tenemos buena relación”. ¡Sopas!

Postura y relaciones internacionales

Desde luego que es difícil vivir con un vecino que llevó a la presidencia a una persona que ha logrado que los Estados Unidos sea considerado un país que, siendo tenido como adalid de la democracia y de la ley, se ha convertido en un trasgresor del derecho internacional y que ha provocado conflictos que desangran la economía del planeta al mismo tiempo que extermina sin piedad a millones de seres humanos.

La diferencia entre ambos regímenes es abismal. Allá crece la deuda pública, la inflación, la irritación popular y la desigualdad; acá, según los informes del Banco de México, con el aval de las instituciones financieras nacionales y globales, la deuda externa ha decrecido sustancialmente. La propia fuente señala que la deuda externa bruta de México aumentó en 13 mil 776 millones de dólares durante el segundo trimestre del año, para alcanzar un récord de 662 mil 813.30 millones de dólares.

Crecimiento económico y manufactura

Si; pero, luego aclara que la posición de deuda externa bruta (PDEB) de México se redujo como proporción del producto interno bruto (PIB), al pasar de 33.7 por ciento en el primer trimestre del año a 32.9 por ciento. En pocas palabras, se elevó la deuda para impulsar la inversión y la producción y, como consecuencia de ello, la proporción entre deuda y producto interno bruto se redujo, lo que es altamente positivo y refleja el buen manejo de la economía nacional.

Esto se observa así porque la actividad manufacturera en México subió 1.8 por ciento anual en julio, apoyadas por el repunte de la fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón de 14 por ciento anual y la fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos, con un crecimiento anual de 12.6, y crecerá 1.6 por ciento en agosto de 2026, según pronosticó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Con base en ello, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) elevó de 0.8 a 1.5 por ciento su previsión sobre el crecimiento de México este 2026 y para el próximo año la mantuvo en 1.8 por ciento. Este crecimiento se encuentra “impulsada por el continuo dinamismo de la producción tecnológica y el efecto diferido de la reducción de las tasas de interés oficiales”, según sus previsiones de perspectivas económicas. Cabe señalar que el pronóstico nacional es de 2.5.

Para redondear este panorama de bien y de buenas, el dirigente del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index), Alfonso Valdés, aseguró que: el Programa de la Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicios de Exportación (IMMEX) se ha consolidado como uno de los principales esquemas para atraer inversión extranjera a México, en medio de un entorno global complejo.

Así, la presidenta puede estar de buen talante y con ella los mexicanos que hemos visto recuperar la esencia de México, que no es otra que la prosperidad compartida.

Para más información, consulta el Portal Oficial del Banco de México.

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