‘Big Brother’ en tiempos de Internet

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En 2002 el internet empezaba a ser popular. Aunque ya tenía sus añitos, todavía no era la herramienta masiva que hoy todos tenemos al alcance de la mano.

Ni hablar de las redes sociales. Facebook surgió oficialmente en 2004 y Twitter fue creada en 2006. Periscope, la desaparecida TuMe y muchas más, ni siquiera aparecían en el horizonte.

Así que de una forma u otra estábamos más o menos “atrapados” por lo que la televisión o la radio querían decirnos. La libertad de información como tal estaba sujeta a lo que querían darnos y no a lo que necesitábamos o buscábamos.

Por eso, en aquellos años, el fenómeno “Big Brother” fue eso, y con palabras mayúsculas: un fenómeno, primero en Europa, luego pasó por Estados Unidos donde más o menos funcionó, y llegó a México donde resultó un bombazo.

El hecho de ser testigos de lo que un grupo de desconocidos hacían en la intimidad nos despertó el lado morboso y voyerista. Recuerdo esas madrugadas siendo testigos de hasta cómo roncaban “La Mapacha”, Azalea, “El Doc”, “El Pato” o “El Rasta”.

Incluso, durante unas vacaciones en Real de Catorce, en lugar de recorrer los lugares turísticos del lugar, nos la pasábamos encerrados en el hostal viendo lo que sucedía en “La casa más famosa de México”.

Luego llegó la versión VIP que también nos emocionó al máximo porque resultó que una confesión de Galilea sobre el paradero de su padre, le dio los suficientes puntos para ganar y este triunfo le dio alas para convertirla en la conductora más popular de México.

Al año siguiente nos presentaron “Big Brother, el complot” y una nueva edición del VIP… y párele de contar.

Lo que siguió fue un veradero desastre porque el concepto murió antes de siquiera haber madurado, y Big Brother simplemente desapareció. Ya era bien entrada la primera década de los 2000’s y para esos años, sabíamos hasta dónde era capaz de llegar el Internet. Ya conocíamos de redes sociales, y los términos “fesibukear” y “tuitear” eran cosa de todos los días.

Sabíamos que con click llegábamos al otro lado del mundo, y si queríamos emociones fuertes, ahí estaban diferentes sitios web que nos permitían entrar en la intimidad de cientos de desconocidos, sin tapujo ni censura.

Además, los medios de entretenimiento crecieron. Hoy tenemos Netflix, Clarovideo, Veo. También están Spotify, Deezer, Applestore, Google Play y muchas otras plataformas de streaming, de audio y video que nos permiten tener acceso a millones de canciones, series de TV, películas, muchas de las cuales se transmiten únicamente por estos canales.

Y por si fuera poco youtube nos ofrece una enorme posibilidad de entretenimiento prácticamente gratuito.

Con todo esto, ¿es realmente interesante revivir “Big Brother”?, ¿qué tanto nos interesa ver a ilustres desconocidos hacer y deshacer durante las 24 horas si Internet nos ofrece la posibilidad de husmear en las vidas de verdaderos famosos?

El “Big Brother recargado” ya comenzó, pero realmente yo, que siempre estoy preguntando, haciendo encuestas personales para saber qué tanto le importa a la gente lo que sucede en la televisión, me he dado cuenta de que no hay que esperar demasiado de este reality show porque al televidente, simple y sencillamente, no le interesa.

Y es una lástima porque este año hay un enorme despliegue tecnológico en el que las redes sociales jugarán un papel importantísimo a la hora de difundir lo que suceda dentro de esta casa.

Me llama la atención que un productor tan joven como Miguel Ángel Fox haya aceptado el reto de revivir a un muerto porque lo que le hemos visto supera, en mucho, a un reality. Fox ha creado piezas interesantes como la serie “Terminales” que no pasó de la temporada dos, y no porque haya sido mala, sino porque a Televisa ya no le interesó invertir en estos proyectos.

También tuvo a su cargo “La voz… México” que, en cuanto a producción, no le pedía nada a la de Estados Unidos. El resultado y lo que haya sucedido después con los ganadores ya no estaba en manos de Fox.

O sea, estamos hablando de un profesional que bien pudo haber invertido su talento en otro proyecto más productivo.

La clave del éxito de este “Big Brother” sería el nivel de concursantes que hayan elegido, cuyas personalidades sean tan atractivas para llamar nuestra atención. De lo contrario, con la pena, pero Internet tiene cosas mucho más interesantes qué ofrecer.

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