De Bronco a ex Bronco

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En 2015 conocí al ingeniero Jaime Garza a través de Facebook muy eufórico en plena campaña defendiendo al candidato independiente Jaime Rodríguez Calderón. Me consta que el empresario y catedrático de la UANL ponía el pecho para detener la metralla de críticas lanzadas contra el hoy gobernador de Nuevo León.

A través de este tiempo me he convertido en su seguidor en esa red social porque piensa lo que escribe. Jaime Garza existe, no es un muro fantasma desde donde se redacta basura para tratar de manchar la trayectoria o, en el peor de los casos, destruir la imagen de un político. Si es que aún hay buenos en esa categoría.

El 21 de diciembre leí un texto que subió a su perfil Jaime Garza. Me llamó la atención su postura crítica contra “El Bronco” y me tomé la libertad de reenviárselo a dos de los colaboradores más cercanos al gobernador: su mercadólogo político Guillermo Rentería, y su directora de comunicación social Diana Adame.

Quise que leyeran línea por línea la postura de alguien que apoyó, defendió y confió ciegamente en el entonces candidato a gobernador. Pero sobre todo que se quitaran por un momento la venda y entendieran que el caso del ingeniero podría estarse repitiendo miles de veces.

La Debacle del Bronco/Por Jaime Garza

Las personas que me conocen saben de mi activismo e interés por la vida política de nuestro Estado.
Hace casi un año y medio participé como representante electoral de Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón (a) “El Bronco”, en la elección de gobernador para el Estado de Nuevo León.

Esta experiencia me sirvió para darme cuenta de la necesidad que tenía la sociedad de mandar un mensaje a los partidos políticos y sus miembros que hasta ese entonces nos habían gobernado.

Fue tanto el entusiasmo de la gente por votar por un cambio, que ni sumados los votos del PRI y PAN pudieron ganarle al número de votos que sacó en la elección “El Bronco”.

Tantos votos sacó “El Bronco” que algunos compañeros platicábamos que bastaba que Jaime hiciera un buen gobierno en dos años para que se lanzara a la presidencia de la República con muchas probabilidades de ganarla.

Llegó la toma de protesta y el discurso triunfalista y de castigo al anterior gobierno nos hizo albergar las esperanzas de que con “El Bronco” pudiéramos vivir un verdadero cambio en nuestro tan vapuleado por los políticos Estado de Nuevo León.

Pero llegó el nombramiento del gabinete y Jaime traicionó uno de sus lemas de campaña. Él insistía a lo largo de su campaña en que iba a gobernar la “meritocracia” y en el gabinete del Primer Gobierno Independiente aparecieron únicamente amigos de “El Bronco”. Obviamente la “meritocracia” nunca llegó.

Y empezaron los desaciertos, los funcionarios que según Jaime iban a trabajar las 24 horas del día los 7 días de la semana, aparecieron con dos y hasta tres trabajos; también la Secretaría de Educación que había prometido iba a ser un maestro normalista resultó que era maestra en la UANL y que inclusive era una investigadora, no un profesor que tuviera su carga de clases frente a estudiantes.

Y así hubo muchos desaciertos, pero cuando simplemente Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón sepultó sus aspiraciones a la presidencia de la República fue este fin de semana cuando los diputados locales le autorizaron el presupuesto del 2017, en el cual no se hacía honor a la promesa de seguir disminuyendo el cobro de la tenencia de automóviles hasta llegar a quitarlo totalmente, y además se autorizaba a los municipios un aumento desproporcionado al cobro del impuesto predial entre algunos otros impuestos que crecían como el ISAI que tuvo un aumento del 50 por ciento.

Hoy, debido a estos desaciertos del gobierno de “El Bronco”, tuvo lugar una manifestación ciudadana en donde no había acarreados, convocada por algunas organizaciones ciudadanas y en la cual participé con entusiasmo y con la misma esperanza que participé en el 2015 en la elección de “El Bronco”.

Soy muy observador y hoy vi un pueblo neolonés harto de tanto mal gobierno, es cierto, muy desilusionado por el gobierno de Jaime Rodríguez Calderón, pero también muy ilusionado para forzar a que las cosas cambien.

No fueron necesarios seis años de gobierno, “El Bronco” en 1 año y 2 meses terminó con sus desaciertos con la paciencia de muchos ciudadanos; él y Fernando Elizondo sabían perfectamente el mal estado de las finanzas del Estado, pero querer solucionar un problema que los ciudadanos no provocaron a costa del bolsillo del ciudadano fue un muy grave error.

¿En qué va acabar esta disputa? Sinceramente no lo sé, ojalá “El Bronco” y los diputados recapaciten, las manifestaciones van a seguir y van a crecer en número de participantes; el pueblo despertó y lo hizo como cuando votó mayoritariamente por “El Bronco” queriéndose deshacer de los malos gobernantes.

Jaime se equivocó creyendo que los ciudadanos íbamos a seguir pagando los desaciertos de los gobiernos estatales y municipales. Y desgraciadamente por Nuevo León aquí aplica la frase de Don Miguel de Unamuno: “Lo que natura no da, Salamanca no presta”.

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