¿Cero casos en Nuevo Laredo?

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A mitad de semana, el líder de la ciudad, en reunión a
puerta cerrada, todos juntos y sin guardar su sana distancia, les dijo a los
médicos que dirigen la salud pública y también la práctica particular, que no
había dinero para costear medidas preventivas contra el Covid-19, nada de apoyo
de este gobierno local para sortear el problema del coronavirus.

¡Una ciudad con 3 mil 300 millones de pesos anuales de
presupuesto!

El mismo día, en el hospital local del ISSSTE, su director
Gabriel Mancillas Salinas, frente a los justamente muy molestos empleados que
exigían material y medidas de prevención e higiene, les pidió a todos,
principalmente a los aseadores, que trajeran de sus casas, cloro, detergente y
jabón, así como que adquiriesen cubrebocas, guantes y demás medidas
precautorias contra el coronavirus, o sea, que los costeasen los empleados, de
sus propios sueldos.

Así esta Nuevo Laredo, ciudad que supuestamente tiene cero
casos de Covid-19.

¿Mejor pintado no puede estar la situación, verdad?

No sabemos qué es más en todo esto, ¿lo apremiante, lo
preocupante, lo desesperante, lo inmerecido o lo injusto?, pero todo es
adverso, más por el trato que la autoridad le ha dado al problema mayúsculo
¿mayúsculo? ¡Mortal y mundial!

PAYASO Y MAL EJEMPLO

Su alcalde fue en estos días, al puente internacional número
I, paró por unos minutos, estuvo en el área a donde arriban a suelo mexicano
los peatones procedentes de Laredo, Texas, acudió a realizar un video, tal
grabación fue de un minuto y 12 segundos de duración, según su propio sitio de
Facebook.

Duró instantes su irresponsable presencia en tal lugar, pero
aquello se atestó de sus cuenta-chiles, con la manada, piara, parvada o mancha
de achichincles, quienes invadieron el área donde está el aparato de rayos
equis que opera el personal del SAT, apoyados por la Sedena.

Nadie guardó su sana distancia, ni cubría sus bocas, ni
usaban guantes, nada, todo ello se observa en el propio video de este señor.

¿Les queda claro estimados lectores, la calidad y la
inteligencia de su autoridad, en un tema tan importante, tanto que es de vida o
muerte el guardar las precauciones debidas, en este periodo o fase 2 de la
contingencia universal?

Gente llegando de Texas, aglomerándose en filas, igual que
arrejuntados estaban los soldados, los fiscales del SAT, los guaruras del
alcalde, los regidores “bwanabwana”, los funcionarios lamebotas y cuanta
persona pudo o quiso estar ahí, todos en un reducido cuartito, que los que hemos
cruzado a pie por el puente internacional I, ya conocemos sus dimensiones.

En el Kilómetro 26 de la Carretera Nacional brilla por su
ausencia algún tipo de personal de salud, sólo -y cuando se les ocurre- hay dos
monitos mosqueándose, más dormidos que despiertos, dizque para monitorear e
interceptar a la gente que arriba a nuestra ciudad, ya sea en autos
particulares, autobuses de pasajeros o en tractocamiones de carga.

Una vía que nada más por cuanto a tractocamiones de carga,
se estima que arriban 14 mil cada día.

¿Para cuántos millares de coches particulares ligeros y
cuántos miles de autobuses de pasajeros, le gusta al estimado lector que
lleguen a Nuevo Laredo cada 24 horas?

Y claro que entra a la ciudad mucha gente enferma, con
temperatura, tosiendo, con gripe y escalofríos.

Estamos en una situación de contingencia sanitaria, de
pandemia, de peligro mortal, enfrentamos una situación que es propia de medidas
extremas, aunque para conservar la vida de un ser humano, no debe considerarse
nada como extremo.

Incluso con atribuciones para prohibir la entrada al pueblo
-al diablo con el constitucional derecho a libre tránsito- y hacerse cargo de
gente que se vea enferma y que quiera ingresar a la ciudad, pues pudiera portar
algún virus muy malo, como el Covid-19.

Lo mismo en el aeropuerto, que aunque con un mísero vuelo
diario -y eso cuando se le antoja a la aerolínea aterrizar aquí- no se sabe de
medidas de vigilancia sanitaria.

ODIOSA COMPARACIÓN

Cruzando el río Bravo, hay un comité de seguridad que se
reúne todos los días, están en permanente reunión, así decretada, es constante
la comunicación.

Y cada jornada, al mediodía, emiten un comunicado del
estatus que guarda el coronavirus en su ciudad (Laredo, Texas), en ocasiones
son dos o tres anuncios por fecha.

Se acaban de acondicionar tres carpas para hacer pruebas de
laboratorio a posibles enfermos, muy completas instalaciones, las que de ser
necesario, serán operadas en su momento por profesionales de la salud, tanto
pública, como privada, unidos en un solo grupo de emergencias médicas y
contingencias de salud.

El gobernador de Texas acaba de implementar una ordenanza de
cuarentena, desde el primer minuto de este sábado 28 de marzo, para todo
viajero y tripulante de vuelos procedentes de los estados de Nueva York,
Connecticut y Nueva Jersey, así como procedentes de Nueva Orleáns, Louisiana,
por ser consideradas “incubadoras” del coronavirus en Estados Unidos.

Todo viajero, piloto, azafata, ingeniero de vuelo, ¡quien
sea!, provenientes de esos tres estados y aquella ciudad, tendrá que llenar un
formato con sus datos personales, nombre, fecha de nacimiento, domicilio,
procedencia, datos del pasaporte y también que dejen bien claro dónde estarán y
dónde van a guardar esa cuarentena en algún poblado de Texas.

Se les tomará la temperatura arriba del avión y en caso
necesario, serán invitados a acompañarle a la autoridad de Texas (DPS) a una
institución médica para su tratamiento o confinamiento.

¿Odiosa la comparación, verdad?

Feliz domingo y ojalá que sigamos siendo cero casos
positivos en Nuevo Laredo y 6 en Tamaulipas,
como aseguran su gobernador y su alcalde.

¿Ustedes les creen? Un
servidor tampoco.

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