Ayer vino a Tamaulipas el aspirante Miguel Ángel Osorio Chong, hoy -y ayer- Secretario de Gobernación y primer policía del país.
El hombre dijo que en cuatro años, Tamaulipas ha avanzado enormidades en materia de seguridad, y particularmente desde que él vino a implementar el programa Seguridad Tamaulipas, aquel 13 de mayo de 2014.
Pues bien, déjenos decirle al señor Osorio Chong, que Nuevo Laredo tiene un ladrón de baterías, sí, un pillo que hurta pilas de coche, que roba acumuladores de corriente de automóvil.
El tipo tripula un carro Ford Taurus, color rojo, y se ha burlado de Chong, de Enrique Peña Nieto y hasta del último chota o guacho del país.
En serio que da coraje escuchar a los gobiernos federal, estatal y local, hablar y hablar de seguridad y de que las cosas están muy bien y tranquilas.
Cuando no hay un día sin que ningún ciudadano sea perjudicado, en su casa, en su puesto de tacos, en su “pulguita” hogareña, en el localito comercial, en su sitio de empleo, en su coche o en su integridad física, por alguien, igual de malaleche que el tipo del Ford Taurus rojo.
NO QUEREMOS NI SABER
Un hombre en solitario, ha dañado a decenas de personas en Nuevo Laredo, robándoles la batería de su vehículo, lo han videograbado y fotografiado varias veces, casi todos los que residen aquí, en la ciudad, saben del tema del ratero del Ford Taurus rojo. Decimos casi todos, porque la autoridad parece que no lo sabe.
Y si sí está enterado, se nota que no ha hecho nada, ni para combatirle, ni para detenerle.
Un sencillo ladrón, en un coche ¡Ford Taurus rojo!, trae vuelto locos a los nuevolaredenses y viene Osorio Chong a decirnos que todo está con ganas.
Muy bien podría suceder que una gavilla de asaltabancos, de atracadores de joyerías o de supertiendas y demás firmas comerciales que manejan mucho dinero efectivo, se sientan atraídos para operar en una ciudad, donde no pueden atrapar a un simple robabaterías.
No queremos saber de posibles casos de recurrentes violadores sexuales o de asesinos en serie, enfermos que gustan de jugar con la autoridad (la Policía) al gato y el ratón, en un desquiciado placer de ser perseguidos, para ver hasta cuándo resultan ser atrapados.
El tipo del Taurus rojo, está exhibiendo a una ciudad como lo que es, un pueblo descabezado, sin autoridad, sin prevención el delito, sin organización, sin procuración de justicia, sin Policía que cuide del ciudadano.
PUEBLO SIN LEY
Una “jungla de asfalto”, este es un “pueblo sin ley” como así solían encabezar la nota roja, los periódicos.
Pero ya quedó claro que cualquier pelafustán con dos gramos de materia gris, como el mequetrefe del Taurus rojo, puede hacer y deshacer en la ciudad.
¿No hay poder humano que le capture para poner un ejemplo y dejarles saber a los cacos que no es tan fácil perjudicar a la ciudadanía?
Por donde se le quiera ver o analizar el fenómeno del hombre del carro Ford Taurus, color rojo, es muy negativo para la ciudad, para la autoridad, para las fuerzas de seguridad pública -¿Cuáles?- y para lo que usted guste y mande estimado lector.
Y todavía viene el segundo hombre más importante en el gobierno del país, para decirnos que en Tamaulipas, todo está con madre.
Sabemos que hay 150 policías estatales para un municipio de alrededor 400 mil habitantes, sino es que 500 mil residentes.
Divididos en dos turnos, serían 75 elementos cada 12 horas, quizá 50 cada ocho horas, eso descontando a los que estén de descanso, pues siempre habrá alguien gozando su reglamentario asueto.
Eso no es nada de seguridad, antes y no se nos han cargado “más piojos”.
Esto va de mal en peor, pero eso sí, tengan ustedes muy claro, que de aquí al destape presidencial, Osorio Chong, en estos dos años que le restan a tal gobierno (de su muy personal campaña de posicionamiento político en aras de lograr la candidatura presidencial por el PRI), seguirá viniendo a decir que Tamaulipas ha avanzado enormemente en materia de seguridad pública.


