Covid, culpable de falta de agua

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Cuando llegó el Covid-19 en marzo del 2020, nos empezaron a bombardear con información por todos los medios sobre el cuidado de este bicho raro.

Éste se esparcía al estar en contacto con alguien que estornudara, bostezara, gritaba o cantara, pero también si te saludaba de mano o estuviera cerca de ti.

¡Adiós a los besos! Era mucho arriesgarse hacerlo, se acabaron las cenas de Navidad, de cumpleaños, bautizos.

Acá en la border de repente empezaron a prohibir la entrada a los “abuelitos” y niños a HEB, Smart y Soriana.

Y obvio cientos de establecimientos no podían abrir sus puertas, hasta restaurantes y pastelerías solo podían dar servicio de entrega y cientos tuvieron que cerrar.

¿De verdad se pegaba el Coronavirus al tocar una superficie metálica?

Me tocó ver artículos serios de la UANL y Tec en que aseguraban que el Covid se pegaba a cualquier superficie, sea madera, papel, plástico y hasta mencionaban las horas que se “mantenía vivo”.

Entonces nos vendieron la idea de tener tapetes “sanitizantes” en la entrada de las casas y negocios.

Nunca aprendimos que primero se mojaban las suelas de los zapatos y luego se secaban en un tapetito de tela.

Ibas a los OXXOs y estaban los pisos manchados, porque hubo quienes entendieron las instrucciones al revés: te secas los zapatos y luego los mojas, por ende se ensuciaban los pisos por todo el pasillo.

O en ocasiones los tapetes estaban resecos.

Nos vendieron la idea que había que cuidar el mantenimiento de las perillas de las casas, los pisos, los baños y todo lo que se supone que llegó “volando” desde Wuhan, en China, cuando a un pela’o se le ocurrió tomar un caldo de murciélago, aunque hay quien dice que era de una sopa de pangolín, ese tipo armadillo que andaba todo engripado.

Entonces empezaron los reportes “tardeños” del doctor Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Secretaría de Salud, sobre los números de contagiados y fallecimientos por Covid-19.

A todos nos sorprendía que esto del Covid era verdad y era necesario lavarse las manos con abundante agua y jabón.

¿Cuántas veces había que lavarnos las manos? Todas las que sean posibles, los niños crecieron con ese miedo, y no sólo eso, también darle un flush constante cuando iban al baño, ni modo que se quedara así con ese olor.

Es cuando cuestionamos si la pérdida de agua en la Presa La Boca, influyó en estas nuevas costumbres, eso sin contar el enorme calorón de estos meses y el abuso de empresas embotelladoras y cerveceras por tener su propio control de agua.

En la actualidad los regios sufren con los constantes cortes de agua y el gober Samuel García pos anda de inspector buscando a los culpables.

Me tocó ir al Parque Río La Silla, un bonito lugar para caminar y donde acuden cientos de regios todas las mañanas. Ahí observé un par de pozos de agua donde están extrayendo el vital líquido y que sirve para abastecer a las colonias.

Ya pelamos los ojos cuando vemos el desperdicio de agua en casa y negocios, porque ya no es normal “barrer” la calle a manguerazos.

Con la preocupación del ahorro de agua, pos si me preguntan por la Rosa María, ella está promocionado un producto nuevo para los baños de Ecolosía.

Dice que se atomiza cuatro veces al inodoro, cuando menos para “el uno”, porque para el otro es mucho pedir.

Fui a Sam’s de Monterrey y no había ni un solo litro de agua embotellada. Es cierto que se puede conseguir en City Club, Soriana o HEB. Pero de que mucha gente está llevando agua en sus visitas acá en Reynosa, eso es verdad.

Acá en la border todavía no se padece esta escasez, esperamos que la raza sea consciente del cuidado del agua, para que nos dure muchos años más.

Mientras tanto, no se confíe del Covid-19, estamos en una quinta ola y en esa, pos la raza seguirá sanitizando sus casas y negocios, es decir gastando más agua y jabón.

Pero por favor, de perdida no tiren basura en las calles y levanten los desechos que dejan sus mascotas.

Porque acá todos piensan que es responsabilidad del municipio de Reynosa recoger lo que tiran en las calles. Sean felices y pensemos que pronto pasará esta pesadilla.

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