Y Carlos Salinas de Gortari, el poder tras el trono, hoy se está carcajeando de Nuevo Laredo, no sería raro que al hombre ya se le hayan aflojado ambos esfínteres y hubiese evacuado inconteniblemente por las dos cloacas, al conocer lo que padece nuestro Puente del Comercio Mundial.
Sin duda que el hombre de la batuta en el país, está reteniendo la ayuda a nuestro paso de mercancías, para que su sueño guajiro, llamado “Solidaridad” que él construyó nada más que por sus pistolas, en Colombia, Nuevo León, esté rascándole un poco de la clientela y de la gloria a nuestra plancha sobre el río Bravo.
Nuevo Laredo con su puente exclusivo de carga, le da a la Federación el 12 por ciento del IVA que se recauda en todo el país, pero eso no le importa al señor chilango-regio.
Si no fuera así, el gobierno federal, desde la tarde del domingo pasado, ya estuviera enviando por avión, tren, camión y como sea, todo un ejército de trabajadores especializados, todo el material de construcción, toda la maquinaria pesada y especial, todo el instrumental y toda la tecnología, necesaria para reparar y restablecer ese filón de oro.
Nuestro puerto aduanero o fiscal no puede ser castigado así por la Federación, se ha decidido que todo demore al menos una semana, de lunes a lunes, son ocho días de pérdidas para Nuevo Laredo, que vivimos de esto.
¿Creen ustedes estimados lectores que si el puerto marítimo de Lázaro Cárdenas en el Océano Pacífico o el de Altamira o el de Veracruz en el golfo, tuvieran que parar así de golpe y porrazo, el gobierno federal aceptaría demorar ocho días las reparaciones?
¿Y si el aeropuerto de la Ciudad de México se trastocaría para parar totalmente, el gobierno nacional se conformaría con regresar a la normalidad hasta dentro de ocho o nueve días?
QUE SIRVA DE ALGO
No se ven buenos augurios con lo del cierre por una semana del Puente del Comercio Mundial en Nuevo Laredo, frontera con Laredo, Texas.
Tan sólo más de cinco mil choferes “transfers” y los hombre-camión, serán económicamente perjudicados, ya no digamos agentes aduanales, transportistas y empresa de logística, así como sus respectivos empleados.
Sin duda que la carga internacional entre México y Estados Unidos, se trasladará a Reynosa, Piedras Negras, además del paso binacional de Colombia, Nuevo León, incluso a Miguel Alemán y a Ciudad Acuña, siempre con la posibilidad de que muchos industriales exportadores e importadores, de uno y otro país, pudieran optar por adoptar tales cruces de esas ciudades, para siempre, en sus actividades internacionales regulares y
olvidarse de Nuevo Laredo.
Ya anunciaron las autoridades aduaneras a ambos lados del río Bravo o Grande en el área de los dos Laredos, que hasta el lunes próximo, día 29 de mayo, podría abrir nuestro Puente III, el cuarto paso de Laredo, Texas.
Estamos hablando del puente de la hegemonía en el comercio exterior, por donde cruza el grueso de todas las mercancías entre ambas naciones (40 por ciento del total) y donde México por tal actividad de comercio exterior, capta más de la décima parte del impuesto, que es dinero fresco para la Federación, para el gobierno de la república.
LA MONEDA EN EL AIRE
El cruce “Solidaridad” en la frontera que nunca debió haber sido, o sea, Colombia, Nuevo León, con Laredo, Texas, está siendo probado para ver si puede dar el ancho.
Si los señores de Colombia pueden con el paquete, si demuestran eficiencia, se habrán ganado lo que siempre han buscado.
Y se los vendrían a dar dos cosas; un fenómeno natural como el que pegó en esta frontera el domingo pasado; y un gobierno federal o un señor tras el trono, que “se está haciendo pato” con lo ocurrido, para echarse a la hamaca y ver que su elefante blanco llamado “Solidaridad”, aproveche las circunstancias.
Aunque también decimos lo contrario, como queriendo animarnos, como buscándole algo a nuestro favor.
Y eso es que, esto nos puede fortificar, para que propios y extraños, le den la exacta magnitud de importancia que tiene este puerto fronterizo aduanero, este paso de comercio exterior, por Nuevo Laredo.


