El famoso escritor y periodista George Orwell, dejo una frase que no pierde vigencia; “En una época de engaño universal decir la verdad es un acto revolucionario.”
Riley Gaines es una atleta de alto nivel, poseedora de varios récords y campeona de Natación en las ligas universitarias en Estados Unidos, sin embargo, su constancia y esfuerzo de años se ha visto truncado por las políticas transgénero en el deporte, que llegaron a quitarle un trofeo de las manos a pesar de haber ganado.
Gaines se presentó a dar su testimonio ante la Cámara de Delegados del estado de Virginia, EEUU, entre lágrimas, relató que fue obligada a competir contra un hombre biológico llamado Lia Thomas, terminando en un empate y dado que solo había un trofeo, el comité decidió que ella únicamente posaría para la foto con el trofeo, y Lía Thomas sería quien se lo llevaría a casa.
En el video de la audiencia, la joven se quejó de que no se les informó que competirían con un deportista trans, tampoco que tendrían que renunciar a sus premios y oportunidades en favor de un rival que en ese momento aún mantenía sus genitales masculinos, e incluso con quien tuvieron que compartir vestidor.
También resaltó el hecho de que, durante los tres años que Lía Thomas compitió como varón, no consiguió estar entre los cien mejores nadadores.
Esta situación ha creado una gran polémica sobre las leyes que abren la puerta para que los hombres biológicos hagan una transición de género y puedan competir contra mujeres en los deportes.
Entre de las características físicas que distinguen a hombres y mujeres se encuentran el desarrollo muscular y óseo. El varón suele tener más peso, altura y fuerza, también el tamaño del corazón y pulmones suelen ser más grandes, dándoles mayor fuerza muscular y resistencia.
Ante estas diferencias, es claro que no se está respetando la equidad en el deporte, más bien, el mundo deportivo, político y social está siendo dominado por el auge de ideologías que pretenden imponer leyes sin sustento en la ciencia. Por eso es necesario prestar atención en los hechos que hacen evidente esta paradoja
En el área de la educación esta “moda trans” también ha causado secuelas, y ya hay una demanda en un distrito escolar de Nueva York, por el caso de una niña biológica de 9 años, a quien una maestra manipuló para cambiar de género al grado de crearle graves trastornos psicológicos, lo cual notaron los padres al descubrir notas hablando de suicidio.
La abogada de la familia, señaló que la maestra de 5 grado de primaria, incluyó libros de ideología de género que no están comprendidos en el plan de estudios, donde se abordan temas como el proceso de transición, la terapia de hormonal y la cirugía, además de alentarlos a “intentar ser homosexuales, o ser de otro género, incluso cuando no lo eran. Todo esto ante la indiferencia de las autoridades escolares, que a pesar de reconocer que la maestría infringía el reglamento, solo se limitaron a cambiarla de grupo.
Este caso resulta perturbador, especialmente cuando comienzan a surgir las voces de jóvenes que iniciaron su proceso de transición en la adolescencia, mutilándose sus genitales y ahora se arrepienten, como un caso ocurrido en España, donde una joven ha acusado a su psicólogo de “alentarla” a extirparse el útero y cortarse los senos, en lugar de ayudarla, ya que no valoró científicamente su caso, puesto que de haberlo hecho, hubiera descubierto que la chica de entonces 15 años, padecía autismo y esa era la causa de sus depresiones.
Llamar la atención sobre estas situaciones, es ir rompiendo un poco el muro de silencio, para que se discutan más estos temas en los órganos de poder y no solo se aprueben como compromiso “de facto”.
Por mi parte, consciente de que ejercer la libertad de expresión es cada vez un privilegio más difícil, agradezco infinitamente que existan medios de gran calidad que den espacio a la pluralidad de ideas, como lo es HORA CERO.


