El tema de los tiempos en los cruces de los puentes es de todos los días aquí en la border. Es común que la raza ande pregunte y pregunte qué cómo están las filas, tanto de autos como “a pie”.
Y es que no crean andan todos con un ansia loca de correr y ser los primeros para cuando abran Ross o La Plaza Mall, desde ahorita les digo, ni le buyan porque abren hasta las 11:00 de la mañana.
Ya les he dicho que chorros, pero chorros de gente cruzan pa’ ir al trabajo a diario. Y claro, “munchos” llegan a Reynosa pa’ dormir, acá tienen su casa propia o de renta, porque tenerla en Mission o McAllen les cuesta como dicen “un ojo de la cara”.
Si no me creen pos cuando crucen, luego de la espera, que está más larga que cuando vas por los tacos de barbacoa de los Jiménez los domingos. La raza como quiera aguanta vara y pos hace la fila ordenadamente.
Pero a “naiden” le gustan las largas esperas: “hice hora y media por Hidalgo”, “por el Anzaldúas es más rápido, pero ahorita lo cerraron por un choque”, “mejor váyanse por el de Pharr”.
No estamos en temporada de algún día en especial de ofertas, pero desde que abrieron again los puentes el pasado 8 de noviembre del 2021 pos como que todos se pusieron bien guatosos, como si acá no pudieran probar una hamburguesa mejor que las Whataburger.
Por cierto les recomiendo la de tocino de Carl’s Jr o tenemos las “cristianas” de bulevard del Maestro y Las Fuentes, pidan la de sirloin.
Ahora la people anda viendo el Face, no el Código Rojo Reynosa sobre inseguridad, sino el de “Filas de Puentes Reynosa Hidalgo, Donna, Pharr, Anzaldúas, Progreso”, donde todos andan presumiendo su paso al “otro lado”.
Si pueden sigan la página pa’ que estén siempre enterados de los tiempos para cruzar allá, no vaya a ser que nos vuelvan a impedir el paso por el Covid-19.
Porque déjenme decirles que nunca de los nuncas cerraron los puentes internacionales, que no nos dejaban pasar a nosotros los ciudadanos de segunda categoría, es otra cosa. Los residentes y ciudadanos tuvieron siempre el paso libre a México, a pesar de que agentes les cuestionaban la razón de su visita a los gringos:
– ¿Viene a un viaje esencial?
– Voy al hospital Santander, a hacerme unos exámenes médicos.
La cosa es que siempre había excusas y a “naiden” de verdad les prohibieron su paso y los regresaban. Como que la cosa no era pareja: para visitar Hidalgo o McAllen nomás no podíamos, al menos que tuvieras los “papers” legales que aseguran puedes chambear con los gringos.
Así nos dejaron como año y ocho meses sin poder caminar por los pasillos del mall, o siquiera pa’ comprar un pretzel, un cinnamon roll y un jugo de naranja de ahí, para luegp tomarnos una “selfie” y presumir en el Face o Instagram. Nomás no podíamos.
Nos tuvimos que aguantar como los meros machos pa’ hacer nuestras compras en Waldos o en la pulga Jarachina, pa’ ver los artículos de medio uso de acá.
Hay quien se espanta que los artículos de las pulgas Hidalgo o del Álamo en el Valle de Texas pos alguien ya los usó antes, como aquellos jeans de marca de GAP, 5.11, Old Navy, Guess, Mango, Goodyear o Basel.
La Rosa María me ha llevado a la “juerza” a comprarme unos jeans gabachos y pos luego les da unas dos relavadas por si las moscas con algo de vinagre, porque nunca sabes.
Luego preguntan “¿osea, que alguien lo uso antes?”. Pos qué te digo, naiden obliga a naiden que los compren, además son de marca.
No crean que andamos de guatosos compre y compre puras chácharas. Pero me gusta darme la vuelta a Hidalgo solo para que no se me entuman las piernas y a entrar al “Black Friday” que es una tienda que vende mercancía que dizque la devuelven de Amazon u otras mensajerías.
Ahí he comprado libros de cocina (para la Rosa María), cubrebocas de películas, mandiles navideños, así como galletas de chocolate, café en grano, jugos V8, solo les digo una cosa: chequen su vencimiento, porque algunas ya caducaron.
Todo está en oferta, para aquellos que presumen “One in a life time offer ever” (Oferta de solo una vez en la vida), donde podrán encontrar juguetes, calendarios (que ya solo les sirve medio año), alguna camisa de marca y pos lo único que tienen que hacer es recorrer las largas mesas para espulgar lo que hay.
Sean felices, no se angustien con las esperas de los puentes y si cruzan, pos guarden la sana distancia, usen cubrebocas y porten siempre gel antibacterial, no vaya a ser que se nos pegue una nueva variante de Covid y pa’ tras los filders, que nos cierren otra vez again los puentes. “Nooooo”, dirán, que la boca se te haga chicharrón.


