Me ví en el espejo y descubrí unas ojeras que no conocía, ¡qué ojeras por Dios!, y esta vez no eran ocasionadas por el delineador negro corrido, eran parte natural de mi cara.
Con el asunto del Coronavirus y el cambio en algunas de mis actividades mi rutina de sueño se ha modificado, sin contar la labor de mamá que es de tiempo completo, haya cuarentena o no.
Así que me puse a analizar el surgimiento de esas medias lunas bajo mis ojos y entendí que su aparición no es una casualidad.
Con tres niños muchas cosas pueden pasar y su rutina de sueño es una ruleta rusa.
Yo pensaría que, al no acudir a la escuela se levantarían más tarde, pero no, ¡tonta de mí!, ahora se levantan temprano a ver caricaturas.
Muchos de mis amigos recuerdan haber hecho lo mismo cuando eran niños, yo la verdad no tengo memorias de haber despertado nunca a mi mamá a las 7 de la madrugada.
Pero antes de eso tenemos la noche, en la cual hay un desfile de “mamá, quiero hacer pipí”, “mamá, tengo frío”, “mamá, hs83478yxbbh yybxuwyxd”, si, esos sonidos extraños que emiten y balbucean cuando se dan la levantada aún dormidos.
Y el clásico, el que no puede faltar: “mamá, tengo sed”, aunque cuanto tengan el vaso enfrente haya desaparecido por completo.
Ahora estoy pagando el que mi hija mayor haya dormido parejo cuando era un bebé, pues despierta y se levanta de la cama, lo cual es hasta peligroso, ya que abre al puerta del cuarto y se sale, así que toca ir corriendo porque a unos cuantos metros hay escaleras.
Los perros de los vecinos le dan sabor al caldo, sobre todo los de raza pequeña, esas furias en miniatura que más que un timbre parecen la orquesta completa.
El subir y bajarle al aire acondicionado porque te da frío o te da calor no puede faltar, sobre todo en esta bonita ciudad donde el clima es impredecible.
Como ya soy chavorruca, y aparte no tengo vesícula, una mala cena es la muerte, si consumí grasas, lácteos o irritantes, la acidez y el malestar me acompañarán toda la noche.
Tampoco podemos olvidar las malas pasadas que nos juega nuestro cerebro, y ahí estamos nosotros, con la pijama puesta (o una playera de algún partido político) listos para dormir, cuando vienen a tu mente toda clase de ideas, recuerdos, dudas y de pronto te preguntas cosas como “¿dónde estará la blusa azul con blanco de manga larga?” y con eso tienes para que tu mente corra como hámster en una rueda dentro de su jaula.
Una noche hice un movimiento raro y me dio un calambre que claro que me hizo despertar, pero bueno, contra el paso del tiempo no puedes hacer nada.
Por si fuera poco, si tienes algún pendiente o encomienda para realizar al día siguiente es muy probable que no puedas dormir, pues toda la noche pensarás en ello.
Así que quizás, solo quizás, todas las anteriores sean la razón de estas ojeras, pero bueno, si el maquillaje no ayuda, ¿un cubrebocas extravagante servirá para desviar la atención?


