Enrique Peña Nieto está entrampado entre las promesas de campaña no cumplidas, pero que dice que sí cumplirá. Tal vez si se aprueba alguna vez la reelección, porque al paso que va es improbable que pueda hacer realidad cada uno de los compromisos adquiridos en campaña.
Luego, a principios de su gobierno dijo que crearía una Comisión anticorrupción, supongo para clarificar el uso de recursos públicos y el comportamiento que deben observar los servidores de las dependencias de gobierno.
Pues bien, de las promesas de campaña ya sabemos que sólo ha cumplido cuatro.
El resto duermen los sueños de los justos.
Y en el caso de la Comisión anticorrupción, no solamente no la ha vuelto a mencionar, sino que dio luz verde para que el Congreso limite la Ley de Transparencia, con el argumento de que será la Suprema Corte de Justicia de la Nación la que pueda emitir una decisión en temas relacionados con seguridad, derechos humanos y estabilidad financiera.
Esto significa, de acuerdo a lo que explica el propio Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos, este organismo dejará de tener ingerencia en temas como ya los mencionados.
El propio IFAI califica las reformas como un retroceso porque reforma la Constitución en materia de transparencia y rendición de cuentas.
Y esto es grave, si como lo indica el propio Instituto hay 17 Estados de la República en los que se excluye a los partidos políticos como sujetos obligados directos a rendir cuentas sobre el uso y destino de los recursos públicos que se autorizan para su financiamiento y que no son cualquier baba de perico.
La aprobación de las reformas por parte del Senado que ya regresó a la Cámara de Diputados, si no son una muestra de cómo vienen los priistas, no se cómo se le puede llamar, ¿recuperación del terreno perdido? o ¿La imposición, la corrupción y la ausencia de transparencia llegaron para quedarse?
Ahora sí que aquí aplica el dicho de “estábamos mejor antes”.
Quién dijera, los panistas que también tienen una gran cola que les pisen, toleraron más la crítica, la rendición de cuentas, que los priistas.
Ha de decir Peña Nieto que no autorizará la existencia de un organismo autónomo que, por ejemplo, logró que se diera la información dada a conocer esta semana sobre las 244 promesas incumplidas del actual presidente.
Eso le ha de haber caído como baño de agua helada, porque tuvo que salir a aclarar que sí cumplirá lo que prometió, bien dicen, “prometer no empobrece, dar es lo que aniquila”.
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