A nadie le pasa desapercibido, el difícil momento, por el que atraviesa el país, no hay empleos, cierre de empresas, el circulante reducido, una guerra estúpida, –todas las guerras, son estúpidas– emprendida, según el gobierno contra el narcotráfico, pero ni con mucho se deja ayudar por los gobiernos del mundo, para detener ese flagelo; un pueblo, que por 200 años, sigue buscando su independencia, no sólo política o social, sino económica, que permita crecer, robustecer, una clase media, aplastada por unos pocos súper millonarios, y una clase baja, en la pobreza extrema, ahogados, por impuestos para actividades sociales, que debiesen ser exclusivos del estado, incompetente, faccioso, desorientado, sin rumbo ni destino.
Hace unos días, en una reunión de la Coparmex, –Cámara Patronal de la República Mexicana–, es decir a los patrones, grandes, medianos y pequeños empresarios, dirigida esta reunión por Héctor Aguilar Camín y Jorge Castañeda, mexicanos, con pleno conocimiento del acontecer nacional, de ahí la significación de esta charla, ofrecen un cuaderno titulado “Un futuro para México” esto no quiere decir que haya otras propuestas, pero, ellos se atreven a publicarlo y ofertarlo al publico. Proponen entre otras cosas cuatro puntos a saber: 1.- Asumir los cambios que la economía requiere para crecer. 2.- decidir el lugar que se quiere tener en el Mundo. 3.- Universalizar los derechos y garantías sociales necesarios, para construir una sociedad equitativa. 4.- Hacer productiva la democracia mediante reformas Institucionales, que garanticen la seguridad de los Mexicanos. Se busca en síntesis un verdadero movimiento estructural de la nación, sin corrupción, donde todos participen y formen parte del desarrollo.
La propuesta inteligente, para el futuro de México, se le escapa solo un renglón, para mi fundamental, se requiere de un gobierno nacional plural, no un gobierno convenenciero y salaz; buscamos un presidente líder, parejo, que al vender lo que pertenece a todos, sea igualitario y no regale, como se acaba de hacer, ofreciendo un patrimonio telefónico, a un octavo del valor de mercado. Un gobierno inteligente, que invite a la prosperidad y al trabajo conjunto; sin trabajo, no hay prosperidad ni dinero, como refieren los autores, si estamos pegados a los Estados Unidos y Canadá, aprovechemos su vecindad, dicho llanamente, hay que unirse a los ricos, a ver si algo toca, la pobreza del sur es contagiosa, tenemos de sobra, no ceder en un entreguismo, buscar un trato de similitud, podemos hacer tratados comerciales con Argentina y el mundo, pero ellos están distantes, esa es la diferencia de la vecindad del norte, no otra cosa, aprovechar a lo corto.
El turismo de México, primera industria nacional, viene de los Estados Unidos y Canadá, aprovechar su cercanía, el pragmatismo izquierdista, nada tiene que ver con los negocios, nosotros requerimos de los negocios para crecer, tenemos la frontera más grande, con el mayor comprador del mundo y no hemos sabido aprovechar esa oportunidad, aquí se desprende algo paradójico, si ellos son los mayores compradores de estupefacientes ¿porque no tienen guerra? Vaya si somos lerdos, aprovechemos su cercanía, copiemos lo extraordinario y desechemos lo inútil, pero ya basta de hacerle al encobijado, usemos la inteligencia, que la hay, cerremos las puertas a los monopolios carniceros y vivamos un nuevo México, una cultura de futuro, no de indios y huaraches, tenemos con que, para realizarlo, debemos ser productivos, dejemos de llamarle delito, a la productividad, simplifiquemos los esquemas para la apertura de empresas, de donde vengan ¡No vendemos México!, que los programas sociales no graviten en el productor, si se requiere servicio social, que lo pague el trabajador, pero este bien pagado, no de miserable, sólo así podemos crecer, a lo que queremos ser ¡Un país de primer mundo!
El México que queremos

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