Anda un pillo y un borracho, que escriben en un pasquín digital de Nuevo León, bufando porque les digo sus verdades. Y deben saber que lo que redacten sobre mi me tiene absolutamente sin cuidado, vaya, ni los leo porque tengo muy saturada mi agenda diaria.
El pillo no ha superado que, con un reportaje de investigación que publiqué hace diez años, le cortaron las uñas (que por cierto las tiene muy largas), y salió por la puerta trasera del gobierno de Rodrigo Medina de la Cruz.
Los más contentos de que el pillo fue botado del Palacio de Cantera fueron Adrián de la Garza y Francisco Cienfuegos Martínez que, una década después, están perfilados para ser candidatos del PRI a la gubernatura y a la alcaldía de Monterrey, respectivamente.
El pillo debería estar gozando del dinero que se robó del gobierno federal en el sexenio de Vicente Fox Quesada que, como bien se documentó en 2010, le alcanzó para comprarse al contado y con las escrituras a su nombre una casa del Sorteo Tec, un lujoso departamento en la CDMX y una residencia en Monterrey.
Para circular esos cómicos textos y videos -gracias por darme publicidad gratis- que ni los leo porque pierdo mi valioso tiempo (pero me los comparten amigos), usan cuentas falsas. Mientras mis editoriales los firmo con mi nombre desde hace 36 años cuando me inicié en el periodismo.
El pillo usa calificativos como “cacarizo” por las secuelas del acné. ¿Y para qué? ¿Para que me enoje y reaccione furioso? No mi estimado, no me avergüenza porque no es un delito tener una enfermedad en la piel como hay otras. Pero el ser pillo sí debería avergonzarte.
El pillo debe saber que estoy acostumbrado a ese tipo de ataques. Y va un ejemplo: cuando él robaba a manos llenas en tiempos de Fox (2000-2006), el medio donde soy director editorial general (Hora Cero) documentaba la corrupción de gobiernos del priistas y panistas por igual en Tamaulipas y Nuevo León.
La reacción de intimidación de los gobernantes que hemos desnudado por corruptos ha sido infinitamente superior a lo que el pillo escribe en sus desahogos. Vaya, hemos peleado con pesos pesados, y poco tiempo le dedicamos a los cucarachos.
Del borracho no tiene caso ahondar. Es un tipo culto, pero los excesos le botaron el cerebro. Y cuando ofende a Hora Cero y a mi en particular lo hace porque el pillo se lo ordena. Es su títere.
Buen mes Patrio.


