Cuando viene la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, mágicamente todo es tranquilidad, limpieza y honestidad en Tamaulipas. La mandataria federal siempre es bien recibida por todas las fuerzas políticas, económicas y sociales en un clima de aparente unidad, donde las rivalidades de pronto se esfuman. Todo el mundo acude bien bañado, perfumado y arreglado a esta pasarela política obligada en la víspera de la jornada electoral.
Desde todas las latitudes de la entidad llegaron para acompañarla a ella y al gobernador Américo Villarreal Anaya. El recinto congregó a alcaldes, diputados federales y locales, funcionarios públicos, beneficiarios de programas sociales y contingentes de estudiantes de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), a quienes de manera especial la presidenta mencionó al final del evento, reconociendo la calidez y el entusiasmo de los jóvenes que la han cobijado en sus recientes visitas al estado.
Entre cientos de selfies, los actores políticos presumían su asistencia. Quienes tuvieron más suerte se subieron al trend de compartir su fotografía con la presidenta para “charolear” cercanía. Muchos asistieron con la guajira esperanza de que, gracias a la foto, les sean perdonados sus múltiples pecados en el ejercicio del poder, tales como la avaricia, la ambición desmedida, la mentira y la corrupción.
Afuera se vivieron horas de largas filas bajo un calor sofocante, capaz de derretir a cualquiera, que dejó a más de uno atarantado por el golpe de calor. Al final, muchos fueron los convocados, pero pocos los elegidos que lograron ingresar. El evento estuvo a reventar; incluso, los ánimos se caldearon en los accesos por culpa de aquellos que, por más que esperaron, se quedaron con las ganas de entrar.
Todos los políticos locales buscaban arrancar una sonrisa, un saludo o un guiño de la presidenta. En el mercado de las ilusiones, un apretón de manos presidencial cotiza muy alto, y más si te saludan por tu nombre. Aunque en realidad eso no garantiza nada; a muchos los conocen de nombre y apellido, pero para mal.
Por ejemplo, en Palacio Nacional saben perfectamente qué senador anda metido en las tramas del huachicol, con los reportes de inteligencia civil y militar llegan a diario al escritorio principal. Ella sabe quién es quién, conoce el tamaño de la cola de cada aspirante a las alcaldías o gubernaturas, y es quien decide, en última instancia, quién aprueba o reprueba el examen de pureza.
Sin embargo, Claudia vino con un humor excelente a realizar el balance de su gira “Honestidad y Resultados”. La presidenta no escatimó en halagos para el gobernador Américo Villarreal Anaya, afirmando que es un mandatario que “está recuperando el corazón de Tamaulipas”.
Destacó que en este suelo fronterizo los Programas para el Bienestar benefician a 1.1 millones de tamaulipecos, con una inversión histórica de 23 mil 822 millones de pesos, además de un robusto catálogo de proyectos de infraestructura.
“Los Programas de Bienestar son eso: son recursos que paga el propio pueblo con sus impuestos y que se regresan como derechos sociales, es decir: justicia. Lo que estamos haciendo es justicia, con un principio: por el bien de todos, primero los pobres”, expresó la mandataria ante los miles de asistentes reunidos en el Polyforum de Ciudad Victoria.
En la glosa de las cifras, Sheinbaum detalló los apoyos que sostienen la estructura electoral en el estado: la pensión para 418 mil 112 adultos mayores; el apoyo para 46 mil 626 personas con discapacidad —donde el estado y la federación van mitad y mitad—; y los 20 mil 783 beneficiarios de Jóvenes Construyendo el Futuro.
En las aulas, presumió 103 mil 332 becas Benito Juárez en preparatoria y 137 mil 690 de la beca Rita Cetina en secundarias, además de los recursos de La Escuela es Nuestra.
Los universitarios la recibieron con porras y aplausos, encabezados por el rector de la UAT, Dámaso Anaya Alvarado, quien lideró a directores, docentes y alumnos de las diversas dependencias académicas para respaldar a la jefa del Ejecutivo Federal.
Claudia y Américo salieron ayer con calificación aprobatoria de la capital. Sin embargo, en unos cuantos días vendrán las verdaderas desilusiones y los berrinches cuando se publiquen las listas definitivas de pre candidatos a las alcaldías.
En esa aduana se encuentra el senador José Ramón Gómez Leal, el famoso “JR”, a quien ayer se le vio a duras penas evadiendo los micrófonos y los severos cuestionamientos de los reporteros que le exigían cuentas sobre sus presuntos vínculos con el huachicol fiscal. La foto con la presidenta no le va a alcanzar para tapar el sol con un dedo.
Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…
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