Con 38 aspirantes a la candidatura a la gubernatura de Tamaulipas por Morena, que dicho sea de paso tiene poco más de un año campeando en las encuestas sobre el PAN y sobre todo muy por encima del PRI en el estado, el Movimiento de Regeneración Nacional aparenta estar hecho bolas.
Son casi 4 decenas de mujeres y hombres que consideran ser merecedores del honor de aparecer en la boleta en las próximas elecciones con el logo de Morena y sus aliados, por lo que cualquiera podría pensar que esto podría tornarse en una guerra sin cuartel y que la Comisión Nacional de Elecciones de Morena estará en un predicamento a la hora de seleccionar a los cuatros precandidatos, dos hombres y dos mujeres, para de ahí quedé él o la mejor, según la encuesta.
Pero no. Efectivamente los 4 fantásticos ya están palomeados, vaya, su trabajo, reputación, su trayectoria, su ideología, sus debilidades, sus potenciales, sus pecados, sus virtudes, todo eso y más, como la evaluación de Palacio Nacional ya obran en sendos expedientes armados no del banderazo de la interna para acá, sino desde mucho antes.
Sin embargo, al movimiento le funciona esto de la divulgación, las noticias, el protocolo, las traiciones, “las fugas cuadros” y lierazgos, vaya hasta de las guerras internas salen avantes.
Por lo pronto, los 4 fantásticos entraron como estaba planeado para hacer el ritual, y detrás de ellos van otros que en honor a la verdad tienen nulas posibilidades de ganar, pero lo hacen para visualizarse y proyectar un músculo que por muy local o regional que sea, sumando a los de sus jefes ya tienen un peso específico.
Es decir, van a la interna los posibles reales y sus aliados por separado.
Hacerse de la candidatura del movimiento del presidente es desde junio pasado prácticamente el salvoconducto para llegar al Palacio de Gobierno, aunque si el actual gobernador resultara ser una blanca paloma ante la justicia federal, incluyendo lo que diga la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre todo ante el embrollo en el que se encuentra, desaforado a medias, podría alterar algo la crónica del guión de un triunfo anunciado.
Es cierto, con dos de los últimos cuatro exgobernadores en prisión, y los otros dos muy, muy cuestionados, todos del otrora poderoso Partido Revolucionario Institucional, y el actual, del Partido Acción Nacional (PAN) bajo investigación por los deiltos: delincuencia organizada y lavado de dinero y defraudación fiscal, Tamaulipas demanda una real transformación.
Y aunque el actual gobernador pueda librar la justicia, por aquello de que solo llegara a ser responsable de defraudación fiscal, aunque la delincuencia organizada y el lavo de dinero pesan fuerte sobre él, su reputación y la del PAN conllevan un déficit.
Y si a eso le sumamos que Ya saben Quién sostiene que por todo lo que ha hecho el actual gobernador debe estar en prisión, la campaña que seguirá en su contra será implacable.
Por lo pronto, 38 morenistas aspiran y a la vuelta de meses 34 suspirarán.
Entre los principales precandidatos resaltan el delegado de los programas federales Rodolfo González Valderrama y el senador Américo Villarreal, mientras que por las mujeres suenen la exalcaldesa reynosense Maki Ortiz, la senadora Guadalupe Covarrubias y la edil de Nuevo Laredo, Carmen Lilia Canturosas.
No hay que hacerse bolas. De ahí salen los 4 fantásticos. Lo demás, después, todo a su tiempo.


