Es un mago

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Le preguntaron a Gerard Piqué:
-¿Quién es para ti el mejor jugador del mundo.
– De este planeta…?… Cristiano Ronaldo

-¿Y Messi?
– Dijimos de este mundo. Messi es de otro…

Y sí…
Eso dicen…

Lo que pasa es que no han visto a “La Chofi”…

Dejen que el chamaco de Torreón agarre vuelo y no lo van a parar ni a punta de cabrogolpes y patadas (digo, si lo agarran).

Ese chavito juega muy perrón. La verdad. Hace mucho que no veía un jugador tan hábil, rapidito de piernas, ligerito para acelerar, meter tercera y dejar hablando solos a los rivales.

Y si alguien lo duda, que le pregunten a Mier y a Verón, que son dos muescas que ya trae Javier Eduardo López grabadas en las cachas de su Smith&Wesson, que viene siendo uno de esos revólveres de seis tiros que usaban los pistoleros de Topeka, Kansas, el siglo antepasado, cuando los abuelos de Donald Trump llegaron a invadir y robarse los territorios propiedad de navajos, apaches, cherokees, semínolas, comanches, sioux, kiowas y kikapoos, éstos últimos que pelaron gallo al sur y ahora viven aquí a tres cuadras, en Múzquiz, Coahuila.

¿De qué estaba hablando, digo, escribiendo?…

Ah, de La Chofis…

Ese chamaco tiene una gambeta cortita fenomenal, una zurda que la mueve a una velocidad endemoniada y una habilidad que le envidiaría un dealer de Las Vegas.

Es un mago. Les enseña el balón y cuando van por él, ya los dejó tres metros atrás y si no me creen, que le pregunten…. ah, perdón, eso ya lo dije. Bueno no les pregunten, pues.

No hay en el futbol mexicano un chamaco con esa habilidad para encarar, amagar, irse, y terminar la jugada.

Hay un mexicano que se le asemeja, es de Hermosío, le dicen el Jesús Manuel Corona, y se llama Tecatito.

Y, corriendo el riesgo de que me apedreen, les digo que veo un detalle superior en Javier sobre Chuy… la zona donde se mueve y cómo encara, obligando al rival a echar un volado porque no tiene ni idea de si va por dentro o por fuera; por donde vaya, se les pela igual.

Mientras Corona usa de cómplice a la línea de pintura, López se va de ella y en campo abierto reta al defensa a que elija algo, cualquier cosa, si caerse de nachas o tropezarse con sus tobillos para ver desde el pasto cómo fusilan a su guardameta.

Un joyita el chamaco ése que descubrieron el “Güero” Real y Benjamín Galindo.

Hay un señor que se llama Marco Antonio Fabián Vázquez, que dicen que jugaba en Correcaminos, en León, en Puebla y como en siete equipos de segunda división; yo no me acuerdo de él, la verdad.

Este chamaco viene siendo el esposo de la mamá de Marco Fabián de la Mora, que anda en un equipo alemán.

Bueno pues el padre de Marquito dice que su muñequito de sololoi no está jugando quesque porque el entrenador del Eintracht Frankfurt, que viendo siendo el croata Niko Kovac le tiene mala voluntá y que por eso no lo mete, quesque porque se acuerda cuando el Tri echó a los de la camiseta de mantel de cuadritos en la primera fase en el pasado mundial.

Naaaa… ¿será?
Don Marcos parece más al papá que justifica que su niño inteligentísimo no aprende porque el maestro no sabe enseñar, pero jamás será culpa de su retoño.

¿No será que Marquito sigue fiel a su tenaz costumbre de jugar bien un partido y descansar cuatro meses?

De hecho, ya mero toca que vuelva a jugar bien un partido.

Esto deberá venir siendo allá a mediados de junio, si el señor no dispone otra cosa.

Digo, el señor Marquito. El otro Señor no se mete en estas broncas.

Déjense a’i.
Regreso pronto…
——

Tiro libre directo
En Chivas se ve mucho mejor ese equipo de Almeyda. Tres o cuatro figuritas de porcelana devueltas al aparador, dos-tres chavos con hambre a la cancha, una pizca de picardía, dos cucharadas de talento y cambió el sabor.

Bien hecho, profe…

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