Cuando vemos en estos days que la raza se enferma bien gacho del coronavirus en todo el mundo, luego lueguito empezaron a salir las news de que se debe a lo que comen los chinos en los mercados.
No es lo mesmo que te diga que este domingo juimos a la pulga Jarachina a probar unos taquitos de barbacoa, con su cebollita picadita y su cilandro (¿lo habrán desinfectado?) con su respectiva Coca Light.
Porque siempre de los siempres nos lavamos las manos antes de empezar a probar los sagrados alimentos, con el chorro de agua y abundante jabón, o de perdida con algo de alcohol líquido. También vemos que el señor de los tacos es el mesmo que cobra el dinero con las manos. Guácala.
En este pueblo la raza a veces pide de lengua, sesos, cachete y ojos del animal. No me digan que no los han probado.
Para mi apá don Chuy, en Monterrey, era una delicia comerse una cabecita de cabrito y sólo dejaba los puros huesitos. Mi amá Esther enveces nos hacía fritada, que ya saben es un caldo que incluye la sangre del animal.
Pero no se hagan, si les gustan las carnitas también les gustan los machitos, que son los dentros asados del animal, platillo típico en cualquier restaurante de cabrito de la región.
Acá en la Taquería Jiménez la raza invade el lugar, enfrente de Soriana Hidalgo, menos el domingo que cierran por la religión del dueño.
Pero si vas la barbacha es una delicia y si quieres prueba el caldo de borrego, que está con este frío guatoso pos bien recomendable.
Mientras la Rosa María ya empezó a empanicarse, está de “María la limpia”, lave y lave el refri, tirando las latas con fecha de caducidad, no vaya a ser que nos enfermemos. Ah pero eso sí, no perdona las manitas de puerco, o unos taquitos de tripa que venden en el restaurante de hotdogs de la 20.
En estos días ya vemos con estos ojos pispiretos en el puente internacional Reynosa-Hidalgo vendedores de Oaxaca que ofrecen chapulines pa’ que lleves a tus parientes de la border.
A poco no los han probado, vienen enchiladitos y los puedes degustar en tacos de aguacate o solitos como si fueran charales, esos pescadillos secos que saben ricos con una buena chela y si es una Indio, pos mejor.
Pero nuestra cultura indígena muestra que se consumen escamoles, hormigas chicatanas y ahuautles, que son huevos de insectos y que son considerados una delicia culinaria.
Los mexicans y más los gringos se sorprenden por las comidas exóticas que prueban en China, sobre todo en Wuhan donde surgió el 2019-nCoV, osea el coronavirus porque consumen caldo de murciélago.
Pero si checan las redes y hasta llegan por WhatsApp, los chinos dan de comer renacuajos en cucharadas a sus niños, se tragan crías de ratón vivos. Me tocó ver un orate que mordía un sapo vivo y ya se imaginarán la escena ensangrentada.
En las noticias del mercado chino ya sabrán que vendían además de murciélagos, puercoespines, ratas de bambú, marmotas, tejones y por supuesto gatos y perros, éstos últimos con una cultura ancestral en los platillos de los países orientales como Vietnam y Tailandia, que es difícil de erradicar la costumbre de evitar su consumo.
Cuando aquí en la border la raza come taquitos de carne asada o hamburguesas, hay quien duda que la carne sea de res o de caballo, pero como ya no hay carretoneros, suponemos que ya no los están haciendo carnitas.
Les recomiendo ver a Luisito Comunica, un youtuber chilango que se la pasa viajando por todo el mundo. Su video “Probando comida callejera en China” era uno de los favoritos de los chavos y actualmente supera los 41 millones y medio de vistas.
En este segmento Luisito prueba de todo: alacranes, cucarachas, pequeñas aves, calamares y otro tipo de carnes que no sabe que son. Algunos de los insectos están vivos antes de ser fritos en aceite y condimentados.
El dicho que me contó mi amigo Fernando Garza, regio, es que los chinos “comen todo lo que se mueve”, de acuerdo a sus múltiples visitas a la región, donde aprendió mandarín y promueve la cultura oriental en Monterrey.
Por eso no nos debe de sorprender que luego de la hambruna que pasó este pueblo tan próspero en su etapa comunista, empezaron a probar todo lo que se movía en la tierra o volara: ratas, víboras, arañas, ciempiés, gorrioncillos, no descarten a la variedad de murciélagos que hace años desataron el SARS, en el 2003.
Pero la infección tampoco no llegó de las civetas, esos animales medio felinos que son valiosos por su consumo de bayas de café, cuyos granos son recolectados después de que son desechados en forma de heces. No espere probar esta delicia en el Starbucks de Reynosa.
La última noticia es que el coronavirus proviene del pangolín, un animal escamoso que parece armadillo, pero se asemeja más a un oso hormiguero. Los orientales tienen la creencia que su carne tiene poderes medicinales, además de que su carne la consideran exquisita.
Mientras tanto no deje de preocuparse y siga el consejo de la Organización Mundial de la Salud (OMS): lávese las manos, estornude tapándose con el codo, use pañuelos desechables, procure no saludar de manos y aléjese de las multitudes.
Eso está güeno, pero por lo pronto haré fila pa’ cruzar el puente. Este domingo es día de ofertas y probaré los taquitos de guisados de la pulga. Llevaré mi gel líquido desinfectante por si las moscas.


