Hace poco tiempo, me tocó conducir un concurso de belleza. Y, aunque hay cosas que no son lo que más me gusta hacer, trato de aprender algo en todas las experiencias que la vida me presenta. Así es que, en esa ocasión, y viendo a todas las participantes, me di cuenta de que, como dice el refrán: “En gustos se rompen géneros”…
Ahora que tanto se hace en función de la igualdad y la inclusión, entre las concursantes había de todo y bastante…había rubias y morenas, había chicas con algo de sobre peso y otras muy delgadas, había chicas trans y chicas con alguna discapacidad, había jóvenes con una elocuencia admirable y otras que, traicionadas por los nervios apenas balbuceaban frases atropelladamente.
Yo era la única “adulta mayor”, pero no estaba concursando, -para eso esta el concurso del IEPAM; yo solo conduciendo el concurso. En fin, así desfilaron todas en tres etapas, como casi siempre se hace: en trae típico, en vestido de noche (gala) y en traje de baño. Mientras tanto, el jurado hacía sus cálculos y evaluaciones del desempeño integral de cada una de las chicas, todas jóvenes y todas llenas de emoción e ilusión por ganar el cetro y la corona que las colocaría como una verdadera Reina de Belleza.
Observando el proceso del certamen, fui descubriendo que la belleza y la estética no son la misma cosa. La estética se trata de talla, peso, estatura, medidas, armonía de facciones… digamos que la estética está en relación a las formas, mientras que la belleza tiene más qué ver con el fondo, es más “intangible”… Es decir: la estética es lo que se ve y la belleza es lo que se proyecta y se percibe, como serían por ejemplo: la seguridad en sí misma, la autoestima, la elegancia y el buen gusto, la inteligencia, la simpatía, el aplomo, la personalidad, etc…
Entonces, cuando la forma (estética) se conjunta con el fondo (la belleza), se puede decir que esa persona es hermosa en todos los sentidos. Sin embargo, dicha conjunción puede presentar tantas variantes como hay concursantes, porque cada combinación de estética y belleza en ellas es única y por ende, imposible de comparar unas con otras y más difícil aun decidir quien es mejor que otra. Claro, existen cánones y pautas marcadas por la cultura y la moda que ´pueden poner de moda ciertos rasgos y características particulares por encima de otras cualidades… lo importante es que descubrí que la estética y la belleza no son lo mismo, que hay quienes son más estéticas que bellas y viceversa (depende de lo que ellas proyectan y de lo que el público percibe).
Así miso aplica fuera de los escenarios de esos certámenes. La clave es encontrar el punto de equilibrio entre la forma y el fondo, entre lo que se ve y lo que se proyecta, entre lo que se es y lo que se tiene. A veces, uno tiene que compensar la falta de belleza con elaborados esfuerzos estéticos; otras veces uno tiene que compensar la falta de estética con una belleza interior que se proyecte en la personalidad. Se confirma entonces que la estética es exterior porque s estructura, mientras que la belleza en efecto es interior porque es energía. Dicen que la estética cautiva pero la belleza enamora……y sí.
No recuerdo quién fue la chica que ganó el certamen, porque a final de cuentas eso no es lo que importa. Todas mostraron su propia fórmula en la que combinaron belleza y estética…sin embargo, en algunos casos, la “fórmula” estaba mejor balanceada que en otras….de ahí la diferencia en el impacto que cada una causaba en el público y en el jurado.

