El crédito por 4 mil 600 millones de pesos solicitado por el gobierno de Tamaulipas, aparte de que se le está indigestando a la administración estatal, ya se convirtió en un tsunami que tumbó a pedazos el Palacio Legislativo, arrastrando casi a los 36 diputados locales.
En su inmisericorde avance, este tusmani ya se llevó de encuentro hasta al gobernador, quien está sepultado en un alud de críticas y burlas por parte de la ciudadanía.
Basta echarse una vuelta por las “benditas redes sociales” para encontrarse con comentarios nada halagadores a la administración panista. “No tienen llenadera”, “tramposos y mentirosos”, “busgos”, “ralea azul”, y un sinfín de adjetivos de todos colores y sabores que reflejan la molestia de los tamaulipecos.
Y cuando parecía que las cosas no se podían poner peor, que les cae una pesada losa encima en forma de la controversia constitucional que promovieron en la Suprema Corte de la Nación el alcalde de Güémez y el síndico segundo de Ciudad Madero.
Fuentes dignas de toda confianza nos pasaron el cable de que al interior de la Suprema Corte de Justicia, aseguran que la controversia ya fue enviada al Ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, quien está preparando un dictamen que dará mucho de qué hablar además de que asentará procedentes jurisprudenciales.
Citan las fuentes que el Ministro Gutiérrez Ortiz Mena va a admitir la demanda, pero por criterio del pleno no concederá la suspensión.
Sin embargo (y esto es muy importante), se determinará iniciar un análisis al fondo de la controversia, lo que en castellano quiere decir que la Corte va a detener de facto el crédito, pues al estar este proceso vigente, las instituciones de crédito no podrán liberar los 4 mil 600 millones de pesos solicitados por Tamaulipas pues tienen que esperar a que resuelva este asunto en el máximo tribunal de la Nación.
¿Y para cuándo se espera una resolución? Para como están las cosas por la pandemia del Coronavirus no se estima que sea antes del invierno del 2021 o en la primavera del 2022 que, como todos saben, para ese entonces el actual sexenio estará próximo a finalizar y seguramente la pandemia habrá pasado, motivo principal por el cual se solicitó el crédito, lo que de paso implica que no podrán ejercer estos recursos, (tómala).
Eso ya representa una enorme victoria a todos los que están en contra de este préstamo y un campanazo de Adrián Oseguera Kernion y su homólogo Luis Lauro Reyes Rodríguez, quienes fueron los que promovieron las controversias constitucionales.
Pero queda pendiente el recuento de los daños políticos, porque los diputados que conforman el Congreso de Tamaulipas ya se quemaron. Los 22 del PAN que aprobaron el irracional endeudamiento, los 7 de MORENA que votaron en contra a sabiendas de que no completaban el número requerido para frenar la aprobación del crédito, y terminaron haciendo un mero circo los otros 3, por no haber asistido a la sesión donde se votó el endeudamiento y los 3 del PRI por negarse a rubricar la controversia constitucional en contra del préstamo, dejando tremendo rayones en la pista.
La lista de damnificados por este tusmani es muy grande y en ella podemos encontrar nombres de cuyos proyectos políticos han quedado sepultados, por no decir que también le complica mucho al gobernador su prerrogativa de seleccionar a su sucesor, además de que le quita torque económico a sus planes políticos estatales y nacionales.


