Sigue la Policía Federal Preventiva abusando de los fronterizos del norte, con motivo de los delitos propios de esta región, los federales saben que la ciudadanía está indefensa, que siempre lo ha estado y que ningún gobernante o legislador abogará por nosotros, ni ayer, ni ahora, ni nunca, porque unos y otros nos consideran delincuentes.
¿Y ellos? Aunque estén peor, los maleantes siempre seremos los ciudadanos.
Es así que los rufianes con placa, uniforme, cachucha y pistola, se aprovechan de los “nobles” ilícitos trasnacionales y de las “no mal intencionadas” conductas ilegales que cometemos a diario los residentes de toda la región norte de México, para así ellos sacar gran tajada, para obtener pingüe raja de todo esto.
Porque por principio de cuentas, vayamos reconociendo los habitantes de esta ciudad, como toda la franja norte, desde Tijuana hasta Matamoros, que de acuerdo con las leyes mexicanas (ideadas por legisladores, políticos, funcionarios y gobernantes, que no las cumplen y si lo hacen es con dinero del pueblo), todos los que tenemos la posibilidad, incurrimos en tales conductas clasificadas –por ellos- como ilícitas, principalmente el contrabando a la importación de automóviles y de mercancías diversas.
Traemos carro extranjero, sin placas, sin registro, sin cubrir pago de derechos, ni atender obligaciones, para no pagar impuestos, ni otros cobros tan altos que el gobierno nos quiere imponer, por decisión de supuestamente quienes nos representan en una curul, esa es la verdad.
Y eludimos tales imposiciones monetarias, casi todos los “simples mortales”, porque nosotros no ganamos lo que un político, un alcalde, Ejecutivo estatal, diputado federal o local, un secretario de Estado o un senador.
Igual cruzamos un televisor de 70 pulgadas, o un refrigerador de varias puertas, un equipo de cocina para nuestra fondita o un aparato especial para nuestro taller mecánico o vulcanizadora, siempre buscando eludir al fisco, esa es nuestra verdad.
Mientras que a ellos, ésos que nos castigan y nos señalan de evasores y traidores a la patria, a ellos les obsequian tales muebles y aparatos, por favores prestados como corruptos funcionarios que son.
Nosotros, los anónimos ciudadanos, los “hijos de vecino” decimos y sentimos que lo que hacemos es por una causa noble, decente y justa, o sea el bienestar de nuestra familia y eso es algo muy cierto, bastante cercano a la realidad, aunque para quienes hacen las leyes, quienes las aplican y para el mismo gobierno, no lo sea.
POLÍTICOS MUY AJENOS
Que se descaren estirando la mano a los automovilistas en las garitas de los puentes internacionales, o que se oculten en las primeras cuadras de la ciudad, en esas calles transversales, para luego asaltar al local o foráneo nada más ingresando a suelo mexicano por las avenidas Leandro Valle, Jesús Carranza, Guerrero o 15 de Junio, eso no nos extraña, es una escena diaria, un sinvergüenza acto repetitivo para la visión del fronterizo.
Que adopten patrullaje permanente en las centrales de autobuses esquilmando a medio mundo, ni qué decir que se aposten en la techumbre del Kilómetro 26 de la Carretera Nacional para no dejar pasar a nadie sin antes reportarse con un buen billete, eso es algo de siempre, no en balde todos esos bribones son la versión moderna del tristemente célebre y desparecido Resguardo Aduanal Mexicano (RAM).
Pero, por todo lo anterior, no hay, ni habrá gobernante, ni legislador, ni alcalde, ni senador que nos defienda.
Como tampoco veremos a los hoy aspirantes a ocupar tales cargos (como los candidatos de hoy en día en Tamaulipas), que le entren a la defensa de un pueblo que trae un coche extranjero, no introducido con todas las de la ley, ni se meterán en medio si a ti fronterizo te agarran los “polifiscales” o los “PeFePos”, con una camioneta cargada de triques y cachivaches usados, o bien, con electrodomésticos nuevos que no declaraste en el puente.
Ni tampoco si tu troca trae placas sobrepuestas, por eso es que ellos se enseñorean y se dejan pedir hasta 10 mil pesos por mueble chueco que se encuentran o peor aún, por camioneta o carro con indebidas placas fronterizas o del interior de México.
Esto recién denunciado primero en las redes sociales y luego en los medios de comunicación, de los recorridos por centros comerciales y sitios donde hay cúmulo de automóviles, para encontrar “víctimas” o “clientes” y extorsionarlos, por parte de los delincuentes con charola, no es nuevo.
¿QUIÉN NOS DEFENDERÁ?
¡Nadie!, así de sencillo, no habrá quien se meta a defender a un “delincuente” ciudadano, porque es tal y como nos califican nuestros gobernantes y representantes congresales.
Somos los mexicanos de la frontera y del interior, unos reverendos delincuentes.
Y todo porque ellos los políticos metidos de funcionarios, sí tienen para comprar artículos y vehículos caros y hasta para pagar los derechos fiscales de sus gustos, pues lo cubren con el dinero que le trincan al pueblo.
Es la triste verdad, los que van de salida, gobernador, alcaldes y diputados locales, como los que aún siguen (diputados federales y senadores), como los que aspiran a ocupar cargos tales (toda la ristra de candidatos a esta elección del próximo domingo 5 de junio) simplemente nos dejan y nos dejarán “morir solos”, es la consigna eterna para el jodido y la burla recurrente del poderoso corrupto.


