El jueves pasado fui a The Home Depot porque necesitaba 5 pijitas que en total me costaron 44 pesos. Y meditaba cómo algo que en otras partes del país venden por 5 o 10 pesos -cuando mucho-, mientras que en la frontera lo comercializan en varias veces su valor real.
¿Cómo va a ser posible que una pequeñita rondana oxidable cueste casi tres veces más que un peso mexicano, que tiene una aleación de cobre, bronce, níquel y zinc?, ¿Tan devaluada está a caso la moneda? La respuesta es no, porque existen lógicas elementales.
El caso es que desde anteriores sexenios la Secretaría de Economía no ha metido en cintura a los negocios, que se amparan en la Ley de la Oferta y la Demanda.
La Procuraduría Federal del Consumidor, hace lo que puede, pero la Federación debe tomar medidas para proteger la economía de la ciudadanía, establecer topes y evitar que el lucro se extralimite.
Y quise exponer ese pequeño ejemplo solamente con 5 pijas que venden en 44 pesos. Hay personas para lo que esa misma cantidad representa una comida con refresco, o la mitad de los pasajes de una semana en el transporte público, o tal vez un par de cuadernos y un lápiz para sus hijos.
Con esto quiero decir que las pijas y una rondanita que venden en dos pesos con 50 centavos nos dan un panorama de lo desorbitada que está la realidad comercial en algunos establecimientos.


