Estaba un día El Apuntador buscando en los cajones algún artículo que pudiera llevar a la casa de empeño por aquello de que las vacaciones de Semana Santa lo dejaron con la cartera vacía, cuando un amigo que cubre la sección de deportes le llamó para contarle el conflicto internacional que se armó en el Estadio Monterrey en el pasado partido de reclasificación entre Irak y Bolivia.
Como lo leen, queridos lectores, el inmueble mundialista fue escenario de un broncón internacional donde se vieron involucrados Jesús “Chuy” Carvajal, Jaime Mar, Sahid Hernández, Juan Carlos Jiménez y Arturo Sánchez, reporteros de El Norte y Cancha con un periodista iraquí, quien llegó a la capital de Nuevo León para cubrir el encuentro.
Si eso lo consideran exagerado, nomás consideren que fotógrafos a nivel de cancha, el Grupo Reforma tuvo a tres: Velia De la Cruz, Alejandro Garza y Claudia Susana Flores.
Para qué enviaría el periodicote a cinco reporteros y tres fotógrafos a un partido y por qué la FIFA aceptó acreditarlos a todos —considerando que han andado muy selectivos con los accesos de prensa— es un asunto que no viene al caso en este momento; lo importante es el escándalo que se armó en la sección de prensa del inmueble.
Pues bien, ahí tienen que esta mini guerra mundial se generó por un asiento en el palco de prensa, que en partidos como el de la repesca mundialista están más peleados que una cerveza en el estadio al minuto 70.
Con decirles que en encuentros como este, donde la presencia de reporteros se eleva exponencialmente, la gente de Rayados tiene que asignar espacios y dejar a algunos periodistas dentro de la sala de prensa, donde pueden seguir el encuentro en las pantallas del circuito cerrado.
Pues bien, como ya toda la raza de deportes sabe cómo se pone el asunto con los lugares en los palcos de prensa, una de las prácticas más comunes, aceptadas y respetadas, es que quien llegue primero deja su mochila o algún otro artículo personal en el asiento para separarlo, y así no tiene que estar horas esperando el arranque del partido.
Eso fue precisamente lo que hicieron los cinco enviados de El Norte y Cancha, incluyendo al compañero Jesús “Chuy” Carvajal, quien dejó su mochila junto a los asientos de sus compañeros y se fue a reportear el ambiente antes del arranque del encuentro.
El problema inició cuando “Chuy” regresó para ocupar su localidad y se encontró con la sorpresa de que ya estaba ocupada, ni más ni menos que por un reportero de Irak.
Como pudo —o sea, en inglés— Carvajal le pidió que, por favor, podría quitarse de su asiento, pero el iraquí se negó rotundamente.
Ahí fue cuando empezó una discusión a la que se fueron uniendo el resto de los enviados de El Norte y Cancha, misma que poco a poco fue elevándose de intensidad ante los reclamos de los mexicanos y la negativa del iraquí a quitarse de la silla.
Luego de unos minutos, la cosa ya se había convertido en un relajo, con mexicanos e iraquí repartiéndose gritos, insultos, recordatorios maternales y una que otra amenaza.
Obviamente la cosa no pasó desapercibida para el equipo de prensa de Rayados que, en honor a la verdad, en este caso no podían hacer nada al respecto, pues toda la organización del evento estaba en manos de la FIFA.
Coincidentemente, los doscientos inspectores del organismo internacional que andan todos pendientes de lo que sucede en el estadio, al momento de esta mini guerra mundial estuvieron desaparecidos; algunos dicen que es porque la ceremonia de los himnos nacionales estaba a punto de iniciar.
Pues bien, la discusión estuvo a punto de salirse de control y llegar a los golpes cuando el periodista iraquí tocó a uno de los mexicanos, quien de inmediato le reclamó y se preparó para llevar las cosas a lo físico.
Afortunadamente, para la paz mundial, Óscar Gallardo, de ESPN, la hizo de la ONU y fue quien intervino ofreciendo al enfurecido periodista iraquí su asiento, terminando con ello la discusión.
El resto del encuentro se desarrolló sin sobresaltos e, incluso, al final del partido, tanto “Chuy” como el compañero de Irak se dieron un abrazo dando por saldado el problema entre ellos.
AGUAS CON LAS TRANSMISIONES
Ya que se está hablando de temas del Mundial, hay que comentar que la FIFA se está tomando muy, pero muy en serio, su prohibición de transmisiones no autorizadas de sus partidos, como el que se vivió en el Estadio Monterrey.
Y es que, en el gremio deportivo, es muy común que haya compañeros que decidan sacar el celular y grabar algunas acciones del encuentro o, incluso, transmitir en vivo desde el palco de prensa, aunque esto se encuentre prohibido.
Esto lo hacen aprovechando que no siempre hay un guardia que esté vigilando que se respete esta regla.
Pues bien, en los pasados encuentros de la repesca, quedó evidenciado que la FIFA no va a tolerar ninguna violación a esta regla, pues a lo largo del encuentro un par de sus empleados estuvieron recorriendo las gradas del estadio con escáneres de señales de radio e internet, con los que podían detectar si alguien estaba grabando o transmitiendo en vivo vía redes sociales.
De hecho, lograron captar algunas señales procedentes de los teléfonos celulares de reporteros iraquíes, quienes creían que no los iban a cachar, pero no fue así.
Así que ya lo saben, amiguitos, mucho cuidado con andar jalándole la cola al tigre, pues la FIFA anda muy en serio.
RETAZOS
Cambiando de canal, el columnista no puede dejar pasar por alto el protagonismo a más no poder que ha mostrado en los últimos días el reportero y conductor de Multimedios, Erick Solheim Rocha.
Ahí tienen que el joven compañero ha decidido que la nota no es lo suficientemente importante, sino que él tiene que serlo, especialmente con un par de reportes desde el Centro de Instrucción K9 y la Academia de la Policía de Monterrey.
Ahí tienen que el lunes 6 de abril, Erick presentó un reportaje sobre la preparación de aspirantes a policías en la academia, pero decidió no solo meterse en la nota, sino convertirse en el protagonista de la misma, pues mostró una serie de imágenes donde aparece disparando un arma de fuego en el campo de tiro y participando en una práctica de cómo arrestar a un detenido.
Incluso, cumpliendo quizás su sueño infantil de convertirse en agente de la ley cuando fuera grande, Ericksale vestido de policía, portando un arma larga, una pistola de cargo y hasta un chaleco táctico.
Si creen que eso fue exagerado, hay que comentar que días antes el mismo Erick acudió al centro de entrenamiento K9 de la Policía de Monterrey, donde se puso el traje de protección para los ataques de los perros y soportó los embates de uno de los canes entrenados.
Se puede entender que este tipo de reportajes funcionan especialmente en estos días de vacaciones cuando no hay notas, pero ¿es necesario que el reportero se convierta en el protagonista de sus reportes?
Ya no se va a mencionar el riesgo al que Erick se expone de que falle una de las armas que está disparando o que el perro muerda donde no se supone que deba hacerlo; después de todo, son situaciones en las que el joven reportero se está colocando de manera consciente y respondiendo a una evidente necesidad de protagonismo.
¿Será acaso este el camino que Erick quiere llevar en su carrera periodística? ¿Haciendo suertes peligrosas nomás para verse muy intrépido?
De repente ya no se vio tan feo tácticas como la de Luis Carlos Ortiz de aparecer en todo tipo de comerciales.
Pero si creyeron que el asunto no se podía poner peor, agárrense, porque no es así: El Apuntador tiene que comentar la graciosada que se está produciendo en Info 7 y que se llama Chambeando con Danea.
Este segmento, encabezado por la joven Danea Lázaro, consiste —como su nombre lo indica— en poner a la reportera a realizar diferentes actividades u oficios, dándole la oportunidad de hacer el ridículo en el proceso, según TV Azteca, para divertir al auditorio.
Este tipo de ideas no son nada nuevas; es más, podría decirse que el espíritu del Súper Gama tomó posesión de Danea, pues está haciendo básicamente lo mismo que hace años.
El más reciente de estos segmentos se transmitió el 9 de abril, donde la chica fue a “trabajar” de salvavidas en las albercas públicas del Ayuntamiento de Monterrey, y la pieza es un verdadero catálogo de penas ajenas, con la joven mostrando sus “capacidades” histriónicas y vena cómica al pasearse en un pato inflable y otras graciosadas.
Lo que no tomaron en cuenta es que, en este segmento, violaron una de las principales reglas de seguridad de estos espacios, que es la prohibición de aventar a alguien al agua, algo que hacen no solo una, sino dos veces, y hasta usan a una niña para realizarlo.
A ver, se entiende que Danea solo cumple órdenes de los productores, pero, por Dios, se pueden hacer reportajes divertidos pero dignos, sin exponer a tu “talento” a este tipo de exhibiciones. Y bueno, como todo mundo anda de vacaciones, ahora no habrá pregunta de la quincena, pues al columnista le urge acudir a la casa de empeño.
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