No nos distraigamos en lo político-electoral. En estos momentos pasa a segundo plano quiénes intentarán gobernar el estado y los 43 municipios de Tamaulipas, más bien centrémonos en unirnos todos en el estado, para exigir cuentas al gobierno que ya se va dentro de un año y que a la fecha está muy mal.
“Yo creo que nos da margen -refiriéndose a la dizque buena situación económica que sólo él le atribuye a Tamaulipas- para podernos endeudar un poco más”, dijo Jorge Silvestre Ábrego Adame, tesorero estatal, al referir que Tamaulipas recibió una deuda de 7 mil millones de pesos del anterior gobernador Eugenio Hernández Flores y a este día, ya va en 12 mil millones.
¡Pero que bien pudiera terminar al finalizar el sexenio de Egidio Torre Cantú, en 14 mil y hasta en 15 mil millones de pesos!
Ábrego Adame, como secretario de finanzas en el estado, dijo que Tamaulipas está bien posicionado, tiene bastante acreditación por parte de las evaluadoras financieras, bursátiles y de mercado, como un ente confiable, pagadero.
Y que está cubriendo con soltura, mil millones de pesos mensuales, al servicio de la deuda (capital, más intereses).
¡MENTIRAS!
Contrario a lo que dice Jorge Silvestre Ábrego Adame, la calificadora Fitch acaba de decir que el gobierno de Egidio Torre Cantú en sus primeros cuatro años de administración (que es sólo hasta donde lleva evaluados la prestigiada firma, por carecer de información actualizada, debido a la nula transparencia), le escamoteó a la Universidad Autónoma de Tamaulipas, la respetable suma de mil 580 millones de pesos.
Ya se imaginarán la calidad de la educación de nuestra Alma Mater, si tan sólo en Nuevo Laredo tiene siete años de atraso un edificio que albergará a un dizque Centro de Lenguas y Lingüística Aplicadas (Cellap), donde se impartiría una Licenciatura en Idiomas, con inglés y francés incluidos, por lo menos.
Además el INEGI recién ha citado que en Tamaulipas en esos mismos cuatro primeros años de este sexenio, se han perdido 10 mil empleos formales.
Y por si fuera poco, que 15 mil trabajadores, tan sólo entre el segundo semestre del año pasado y la primera mitad del presente 2015, han pasado de la formalidad a la informalidad.
Y el último reporte de la Asociación Nacional de Economistas, refiere que el campo -siembra y ganado- de Tamaulipas, ha caído, al lugar 19 entre las 32 entidades, en gran parte debido a la falta de programas oficiales de incentivos (de parte del gobierno estatal), así como las inversiones en el mismo, las cuales deben ser promovidas, buscadas o atraídas por el propio gobierno de la entidad.
Pero eso no es todo -para un Ábrego Adame que dice que está muy bien calificado Tamaulipas- nuestro estado no está mejor en otras áreas.
Tamaulipas ocupa el sitio 14 en la industria de la transformación, en la producción de bienes y servicios, en la creación de artículos, en el mundo de las fábricas.
Y ni qué decir en las actividades terciarias (octavo sitio nacional) que incluyen al comercio (frontera norte, centro y sur, casi apagados), turismo (¿cuál?), salud (¡pésima!), educación (recortándole increíbles y millonarias cantidades), servicios sanitarios y eléctrico, así como en los transportes aéreo, terrestre y marítimo (Nuevo Laredo puede dar cuenta de las nulas condiciones que el gobierno ofrece para mejorar a los dos primeros tipos).
PEOR QUE EUGENIO Y TOMÁS
El Tamaulipas de Egidio Torre, está peor que durante la respectiva actuación de los pillastres y nefastos Tomás Yarrington Ruvalcaba y Eugenio Hernández Flores, incluido el cómo cada uno de ello le entregó al siguiente, la estafeta.
En cuanto a deuda pública y el apuntalamiento como territorio próspero para el bienestar de sus habitantes.
Y la anterior comparación en ningún momento tiene interés de absolver a aquellos, sino sólo de servir de parangón, dejando ver que si aquellos fueron unos pillastres incorregibles que dejaron al estado temblando, el actual les dice: “¡Háganse a un lado, que ahí les voy!”.
CONGRESO COLUDIDO
Este próximo sábado, Ramiro Ramos Salinas, diputado local plurinominal -no elegido por el pueblo-, rendirá en esta su ciudad natal, un informe legislativo, como presidente de la junta de coordinación política en el Congreso local o legislatura de Tamaulipas.
De este curulero que nadie pusimos en tal cargo y con tal dieta, deseamos algunas explicaciones sobre el endeudamiento del estado.
Pero que no venga a proteger a su padrino diciendo que tan grosera suma monetaria (más de cinco mil millones de pesos) se destinó al rubro de seguridad pública, porque Tamaulipas está “del nabo” en ese aspecto.
Además queremos que Ramos Salinas explique porqué Tamaulipas está tan mal en todo, incluido en Transporte Público Permisionado, rama de la que el propio Ramiro tiene responsabilidad plena, pues fue autoridad en la materia, tanto a nivel ciudad, como también en todo el estado.
LA SUCESIÓN POLÍTICA
Que si este viernes Carlos Enrique Canturosas Villarreal se reunió muy amigable y cooperadoramente con Ricardo Anaya Cortez, quien hoy podría ser elegido por la militancia en todo México, como líder nacional del PAN, eso pasa a segundo término.
Si nuestro Alcalde va encabezando a los aspirantes de Acción Nacional para ser el candidato de ese partido a la gubernatura, es secundario.
Que si el munícipe de este puerto fronterizo es promovido por una alianza de partidos PAN-PRD-MC-Morena-PT, para juntos conseguir la alternancia en el gobierno de Tamaulipas, el cual lleva 86 años de ser puro PRI, eso hoy debe ser tema de segunda mano.
Exigirles a Egidio Torre Cantú y al Congreso local, como sociedad unida, como fuerzas vivas organizadas, es lo que nos corresponde ahora.
Demandarles, por ejemplo en Nuevo Laredo (Reynosa, Matamoros y los demás pueblos, cada quien tendrá sus reclamos), una Carretera Nacional más digna, la devolución de todo lo concerniente al Puente del Comercio Mundial, luchar por destrabar lo del Aeropuerto de Carga.
En fin, todo lo que compete a este puerto fronterizo aduanero, que es de lo que vivimos alrededor de medio millón de habitantes, fijos o flotantes.
La política por venir es secundaria, primero está lo que estamos viviendo, o más bien, lo que estamos padeciendo.
Prioricemos señores.


