No se confíen

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Hola, tamaulipecos. Les quiero advertir a tiempo que es preciso cumplir con la intención del voto el próximo 5 de junio, y hay que ser buen político haciendo valer el poder de decisión que nos viene de la democracia participativa. Pero nada de ilusionarse con ningún candidato y nada de confiarse en quien gane las elecciones.

Si nos pusiéramos un poco religiosos, diríamos que la Biblia tiene mucha razón en uno de sus más bravas pero contundentes enseñanzas: “Ay del hombre que confía en el hombre”. Porque confiar solamente en aquel que no falla y es perfecto por naturaleza. Los seres humanos somos falibles; todos, por el simple hecho de ser humanos.

Pero si nos vamos al plano sociopolítico, peor. Ay de aquel que cree en las promesas de los candidatos y en la palabra empeñada de ser mejor que todos sus adversarios y hacer mejor gobierno que su antecesor en el puesto. Mentiras, mentiras, todo era mentira, como dice una popular canción.

Los llamados “independientes” son más dependientes de su pasado, y a la hora de la hora han resultado un verdadero chasco, como lo ejemplifica el caso del famoso “Bronco” de Nuevo León. Es un farsante que se la ha pasado viajando con cargo al erario, “picando piedra” por si ve la oportunidad de lanzarse por la presidencia de la república en el 18 y quejándose de que no tiene dinero para obra pública ni lo más elemental de la administración. Y, claro, olvidándose de la sarta de compromisos que expresó en cuanta ocasión se le presentó de engañar a los más ingenuos.

Para empezar, está mal la aplicación del término ” gobernador independiente”, porque nadie es independiente en su actuación pública. Y si acaso se trata de candidatos independientes de los partidos políticos, porque hacen a un lado las siglas. Pero ya en el poder de ninguna manera son independientes, aunque como el calificativo viste políticamente, se arropan con él.

Sin embargo, al final de cuentas forman parte de la misma ralea. Así es que no hay que confiarse de ellos ni poner las esperanzas de mejoría en nadie.

Porque la primera exigencia para mejor es la que más falla, y es la de los propios ciudadanos que le quieren dejar todo al gobierno y no ponen lo que está de su parte en la procuración del bien común, que es lo que significa la palabra política.

Así es que mientras haya gente cochina que tira la basura en la calle sin ningún respeto a la ecología; mientras haya rateros en las calles y narcos de alta escuela inclusive metidos a la política, y mientras los policías y demás entes de la seguridad sigan ligados al crimen organizado, la tarea de acabar con las plagas sociales se ve imposible.

Así venga a querer salvarnos el señor que se queja de que el gobierno reparte a los pobres frijoles con gorgojos, no hay que creerle porque su gente ahora está obsequiando en Zacatecas también frijoles (ese sí sin gorgojos), porque lo importante y trascendente para ellos es llegar al poder a como dé lugar y luego olvidarse del pueblo.

Vean y califiquen a Egidio Torre Cantú y se convencerán de que ha sido un mediocre que no se merecía Tamaulipas, como no se lo merece ninguno de los que hoy andan queriendo gobernarnos. Así es que, tamaulipecos: oigan esta voz a tiempo. Y no se confíen en nadie ni pongan sus ilusiones en la palabra de estos mentirosos profesionales que lo que buscan es llenarse los bolsillos de dinero a manos llenas. He dicho.

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