QEPD tres grandes artistas

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El arte en Nuevo León está de luto por la pérdida de tres grandes artistas que trascendieron con su trabajo más allá de lo local y que gracias a ello nos dejan un legado y un vara muy alta a las nuevas generaciones.

Esta pandemia nos ha quitado grandes íconos de la ciudad que fueron hasta hace poco las instituciones vivientes a las que uno se podía acercar para aprender del arte, tanto en sus técnicas, obras y de nobles personalidades.

Siempre dispuestos a compartir sus conocimientos y abiertos a nuevas expresiones en la que pudieran participar.

Es lamentable, “los genios no deben morir”, citó alguna vez Eugenio Salvador Dalí, el pintor español.

En vida ninguno de los tres desperdició la oportunidad para invitarnos a encontrar el arte entre tantos acontecimientos industriales, monótonos y cotidianos de la ciudad.

Los tres formaban parte del grupo luz y sombra, como ellos mismos se autodenominaban y, gracias a sus colaboraciones, compartían ocurrencias y expresiones artísticas que el resto pudimos disfrutar.

El primero de ellos en abandonar este plano terrenal fue Héctor Carrizosa Andrade, el 18 de julio, después de luchar contra el Covid-19.

Cabe mencionar que Héctor fue hijo del también pintor oaxaqueño Manuel Carrizosa Velazco.

Héctor invitaba a las personas a adentrarse en arte y nos dejó en palabras uno de tantos aprendizajes: “Siempre he querido que la gente se integre en el arte, porque el arte es cósmico. Es un buen elemento para que la gente sienta viajar por el espacio. La música, la pintura y la literatura es cósmica, cuando se hace con amor”.

El 24 de julio dejó de existir el pintor Gerardo Cantú, quien siempre cargaba una libreta de dibujo. Y ahora debido a que perdió la batalla contra el Covid-19, su libreta se llenará de trazos celestiales.

De él rescatamos una cita que compartió en una de tantas entrevistas: “El dibujo es como robarle un poquito del tiempo al tiempo. El dibujo es como detener el tiempo. El dibujo es para todos los tiempos”.

El último de los tres que nos dejó fue Sergio Villarreal Uribe, el domingo 25 de julio, de quien nos enterábamos de su estado de salud en las redes sociales gracias a su hija, la también artista plástica Mónica Villarreal.

El también conductor del programa Trazos, del canal 53 de la UANL, transmitido desde el 2013 acompañado de su colega Héctor Carrizosa, promovían contenidos culturales para sus televidentes.

“Yo siempre he pensado que pintar, o el arte de la pintura, consiste en la transformación de la materia. En transformar lo tubos de óleo que uno compra y la tela que uno adquiere; transformarla de algo inerte, en algo espiritualizado o una materia viva, que es en lo que se convierte cuando ya está terminada y formada”, expresó el pintor de obras expuestas internacionalmente, Sergio Villarreal Uribe.

Se dice que el contagio se dio en una entrevista donde participaron los tres pintores mencionados y la curadora de arte Rocío Castello, quien se vio delicada de salud a causa de esta enfermedad, pero afortunadamente logró salir y se encuentra en recuperación.

Dejando de lado el crucificar a los artistas por no utilizar el cubrebocas a la hora de la entrevista, prefiero enfatizar la frase de Octavio Paz: “Dime cómo mueres y te dire quién eres”.

Esta máxima solo nos recuerda que hasta el último momento, los tres promovieron el arte como solo ellos lo sabían hacer: con pasión y entrega.

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