Hijo bastardo del Viejo Régimen, el partido hecho gobierno, Morena, revive durante esta pandemia por el Covid 19, las viejas mañas que el PRI aplicó por décadas para robarse las elecciones y mantenerse en el poder.
A la vieja usanza priista, el presidente Andrés Manuel López Obrador y su equipo de colaboradores, muchos de ellos militantes de izquierda surgidos de las filas del tricolor donde militaron a la par de su hoy jefe y mesías político, aprovechan la experiencia de años de ser oposición y víctimas de los fraudes y triquiñuelas que les esquilmaron triunfos en las urnas.
De algo sirve ser apaleado, cuando te toca después empuñar el garrote, decía mi abuela paterna.
López Obrador, avezado político no por ello es ahora presidente de la república.
Padrones abultados o rasurados de pacientes con Covid 19 o sin él, son dados a conocer día a día a nivel nacional, para en el manejo de las cifras, la estadísticas frías y llanas, presentar un panorama diferente a la realidad real, de esas que se cuentan con hospitales saturados o vacíos, enfermos que se mueren de otra cosa y no de coronavirus, y al otro día renacen para morirse del padecimiento que los llevó a hospitalizarse.
Operativo carrusel, atendiendo enfermemos de más o menos en hospitales privados o públicos, o en los militares a los que nadie tiene acceso, para ser manejados como cifras estadísticas a conveniencia o interés de la Secretaría de Salud. Como en las elecciones de antaño, el operativo Carrusel surte mejor efecto dependiendo si el estado es priista, panista, morenista o independiente, y de igual formula pasa en los municipios, basado en los colores políticos de quien gobierne: hay más casos en donde hay oposición, o menos si el gobernador, el alcalde o el senador es amigo o enemigo, aliado o comparsa.
También está el ratón loco, aquel operativo en el cual el paciente sea sospechoso o comprobado, de portar el virus, y en el peor de los escenarios, realmente está enfermo y con suma gravedad, anda en busca de dónde atenderse, va de un lado para otro desesperado por atención, y en su peregrinar, sufre lo indecible -la indolencia de las autoridades y el estigma de vecinos y familiares y ciudadanía en general- y lo potencialmente riesgoso para la salud pública, dispersando el virus a su paso.
Y sí en las elecciones que mantuvieron 75 años al régimen del PRI en el poder los muertos votaban, en la hegemonía de Morena y López Obrador, los difuntos también son sujetos de canje, botín de negociaciones, arma para aumentar o recortar presupuestos federales. Entre más víctimas haya, más intervención del Estado a través de fondos asistenciales. ¿Tienes más enfermos? Súmale más despensas, más créditos a la palabra, más becas y apoyos económicos salidos de las arcas públicas.
¿Necesitas gobernador/alcalde/ más insumos de prevención y más remesas de medicamentos? No te apuras, Papá Gobierno te los dará cuando él considere justo y necesario, no antes ni después, sino en su momento.
A final de cuentas, quien contaba los votos antes y ahora cuenta los muertos y los enfermos, controlaba y ganaba. El haiga sido como haiga sido panista que patento Felipe Calderón presidente, tiene al Autoritarismo del régimen en el poder, como su origen y vocación.


