Se ha hablado de cómo los artistas que han llegado a la cima abusan, al igual que los políticos, de su posición para pasar sobre la dignidad de quienes aspiran a un lugar donde ellos se encuentran consagrados.
Lo cierto es que soy amante de las biografías y son pocos los que he visto que no cuenten con algo raro en su historia, sin embargo, creo que se da más en áreas donde se busca la fama y el dinero. Podemos nombrar la industria cinematográfica comercial, como un ejemplo claro.
El arte no es bien pagado a menos que se comercialice y masifique, y es ahí donde comenzamos a dudar que lo sea.
Como lo he dicho muchas veces, el artista de verdad se hace con las puertas cerradas, trabajando y de ahí se va abriendo puertas.
Los verdaderos artistas sacan sus demonios en las obras que realizan, las cuales los curan y los usan de catarsis para continuar con su vida, de no ser así, no les sería fácil.
“El arte y la literatura expresan lo que tenemos de alguna manera escondido, reprimido. Es algo que sostiene el pensador francés que admiro, George Bataille”, explicó el escritor Mario Vargas Llosa.
La realidad humana está retratada en las pinturas, la poesía y la literatura; y los temas podrían ser escabrosos, sin embargo, existen en el día a día, así como en la mente de las masas.
“La literatura no puede ser una manifestación del ideal que quisiéramos tener, sino de la realidad humana, tal y como es”, expresó Vargas Llosa.
Louise Bourgeois fue una artista francesa. Esculpía sobre distintos materiales como mármol, madera, cerámica y tela, los cuales tenía muy bien estudiados para saber cómo utilizarlos y lograr hacer reaccionar a sus espectadores de la manera que ella quería.
En las fotografías donde ella posa, lejos de parecer infeliz como al parecer lo fue en su infancia, de la que la cual le quedaron traumas y hace terapia en sus autorretratos, donde nos cuenta de su dolor al ser testigo de la infidelidad de su padre cuando se divertía con su niñera.
Louise Bourgeois de manera repetitiva esculpe arañas enormes, que según estudios sobre su obra, son las representaciones de su madre quien se dedicaba a restaurar alfombras antiguas, era tejedora.
La pintora portuguesa, Paula Rego se manifiesta acerca de la condición humana, muchas veces con actitudes reprobables de las que no necesariamente fue víctima, pero mediante su trabajo encuentra una manera de alzar la voz en contra de esas historias con temas fuertes como el incesto.
Así podemos nombrar muchos casos donde los artistas exponen a los demonios de la naturaleza humana como en el libro de Flaubert, Madame Bovari, la cual fue hasta la corte debido a que se creía que por medio del libro se promovía el adulterio.
Oscar Wilde fue un escritor irlandés que lejos de ser mala persona, fue un excelente padre, hijo y esposo; además de un amigo para sus amantes; lo único que no le fue perdonado en su época era su condición homosexual, la cual no era comprendida y a sus contemporáneos les parecía inmoral.
Pablo Picasso fue una gran influencia para sus contemporáneos, sin embargo, como persona dejaba mucho que desear ya que se dice que ponía a prueba a sus amigos para medir su lealtad. Enamoró a muchas mujeres quienes fueron sus musas, que después dejaba cuando aparecía otra que le llamara más la atención.
Leonora Carrington sufrió las pérdidas que le dejó la Segunda Guerra Mundial, se encerró en sus pinturas para vivir de ellas y para ellas y renació en cuanto tuvo a sus hijos, fue entones cuando sus metáforas fueron menos grises y más positivas.
Las obras y la personalidad de los artistas, primero, no pueden ser perfectos por ser humanos y después creo que existirían obras en etapas distintas de los artistas, que hasta cambian de color según su estado de ánimo.
Además, la literatura y el arte nos delatan como seres humanos en nuestra involución o evolución psicológica, dejan un legado para la historia de la humanidad, no sólo para la historia del arte.


