(Seven Years in Tíbet, 1997)
El maestro Jean-Jacques Annaud crea esta enorme épica llena de color exótico en tiempos de la Segunda Guerra Mundial.
Brad Pitt es un excursionista austriaco que escala en el Himalaya. Decepcionado de la vida, acompañado de otro aventurero, es hecho prisionero de guerra y, por numerosas peripecias, llega hasta el Tíbet, esa tierra encantadora y mística donde llaman la atención, no solo por su cabello y su piel europeos, si no por sus modales refinados y su visión del mundo.
La aventura se concentra en la adaptación de estas personas a un entorno nuevo, en el que se sienten extraños, lo que les obliga a encontrar la mejor versión de ellos mismos, pues llegan, incluso a relacionarse con el Dalai Lama. De esta forma, el egocéntrico montañista tiene que reconstruirse en sus emociones y abrazar espiritualmente a quienes lo rodean.
Hasta que estalla el conflicto bélico, en el que China invade el Tíbet y quiere controlar la helada nación.
Cine político, cargado de aventuras, la película es una suavizada lección de historia, muy emocionante, con un tema importante que aquí se vuelve muy interesante.
Siete años en el Tíbet es emocionante y aleccionadora.
(PG-13. Orientación de los padres a menores de 13 años)
Netflix
@LucianoCamposG


