Mi brody Martín García se las vio muy duras cuando arrancó la pandemia en marzo. Cuando todo mundo pensaba que esto del Covid era pura guasa, que cómo era posible que cerraran los changarros solo porque el gobierno ordenaba que se cerraban, cuando el mesmo “Peje” nos invitaba a salir a comer unas quesadillas en las fondas familiares.
Como que algo no cuadraba. Mi amigo tiene un bazar y lo bautizó como “La Paz” en la pulga Jarachina, es un lugar muy tranquilo donde puedes mirujear como si estuvieras bien campante en las tiendas del mall.
Ahí hace unos días compré un estropajo (era nuevo, venía con su etiqueta) para el baño y un termo metálico para mi sobrino David Manuel, para que tome su limonada que tanto pide en la casa, como cuando vamos a Sanborns.
Hasta la Rosa María consiente al sobrino, le pone sus películas de “Peter Pan” y de “El Buen Dinosaurio”, que no es naiden del PRI, porque acá en México aún no llega el Disney+ y hay que recurrir al antiguo DVD, que bien nos saca de apuros cuando se va a cada rato el internet chafa de IZZI.
Martín puso su local de todo un poco, lo mesmo encuentras un álbum para fotos impresas, un cenicero de cristal cortado, un termo de Bob Esponja, unos portavasos de Atlanta o un tarro para cheve de los Dodgers.
Para quienes han visitado a un bazar esculcar las mesas llenas de objetos es una aventura que te depara algunas sorpresas, con frecuencia te encuentras algunos de medio uso, un cuadro que pondrás en algún rincón de la casa que te da un deja vú de que alguna ocasión, se podía salir a las calles de compras y traerse algún recuerdo de los viajes, cuando se podía viajar.
“Ahorita la autoridad nos está permitiendo, son cada 15 días que renuevan el semáforo y ellos rigen si vamos a permanecer abiertos o no”, contó.
Tamaulipas permanece en amarillo, mientras que Nuevo León ya cambió a naranja, porque la raza sigue saliendo a las calles como Juan por su casa, sin las debidas precauciones. No sé cómo han sobrevivido los comerciantes sin su fuente de ingresos, como que no se vale brody.
Hasta hace un mes dejaron reabrir la pulga de lunes a viernes, ahora ya está sábado y domingo hasta las 6:00 de la tarde.
En la entrada a todos los visitantes en bola les piden usar cubrebocas y colocarse un poco de gel antibacterial en las manos por si las moscas.
Pero debido al cierre de varios meses, Martín se vio muy apurado, pero se las ingenió y se puso a vender con algunos vecinos tacos de guisados en la ciudad.
“Tuvimos que hacer algo, porque estar inactivos nos provocó deudas con los servicios básicos y unas rentas, además de una deuda en Coppel que no perdona, donde nunca había sacado un crédito se me ocurrió sacar uno y eso me obligó a tener que moverme”, dijo.
Así la venta de tacos le ayudó a resolver sus problemas económicos, pero también de actitud, porque le ayudó a levantarse temprano, porque como dicen “a quien madruga, Dios le ayuda”.
Todos los días hacía el esfuerzo de levantarse a las 2:00 de la mañana, para preparar los guisos y salir a las 6:00 a venderlos a las calles en la Jarachina sur, en la Jarachina Norte y por el Libramiento.
“Éramos cuatro familias las que nos organizamos para hacer los tacos y salir a venderlos a la calle; y así empezamos a generar ingresos, y sí nos dio resultados”, indicó.
En este fin de semana un mar de gente acudió para ir en la búsqueda de unos lentes para leer, un soporte para el cortinero, un juguete para el güerco o unos mantelitos pa’ cambiar un poco la presentación de la mesa de la casa.
Martín es paciente de que pronto pasará la pandemia, ¿pero si no se acaba? Porque ya anda diciendo Hugo López-Gatell que esta será larga, ¿más todavía? Es un hecho de que naiden se quiere enfermar de influenza, “muncho” menos de una carraspea, no vaya a ser que nos confundan por Covid, por eso las recomendaciones diarias de lavado constante de manos, uso de gel antibacterial y portar el cubre bocas todo el tiempo.
No vaya a ser que una gotícula maldita se haya quedado en el ambiente de no sé quién y nos acabe de enfermar.
Mientras tanto a darle, porque si vivimos es por algo, pa’ decir luego bien enjudiosos “yo sobreviví al Covid en el 2020” en una camiseta de la border.
Ojalá y lo podamos presumir con una cafecito y pastel de zanahoria del Luby’s, bueno aunque sea del Golden Corral.


