Terrible cliché

Últimas Noticias

Animado por la controversia causada por las presuntas declaraciones de Yuri, y el enojo de la comunidad gay de México, el día del estreno de la película “Pink” acudí a la primera función. No quería perderme el largometraje que provocó airadas protestas en redes sociales por la supuesta crítica que hace a las parejas homosexuales que adoptan.

Realmente no tenía muchas expectativas en cuanto a la calidad del filme porque el tráiler no prometía, pero como dice un viejo refrán: “Nunca juzgues el sabor de una naranja por el color de su cáscara”, así que decidí darle el beneficio de la duda a la cinta escrita y dirigida por Paco del Toro, un cineasta cristiano.

Es muy respetable que cada quien ofrezca su punto de vista sobre un tema a todas luces difícil. Y es que la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo, al menos en México, sigue estando bajo un fuerte escrutinio social.

Por lo que presuntamente dijo Yuri, y aclaro, yo jamás la escuché, “Pink” arremetía fuertemente en contra de este tipo de adopciones y ponía el dedo en la llaga en este asunto. Luego, vi una entrevista con el director y todo indicaba que el filme abordaba con la seriedad y respeto que se requiere el asunto en cuestión.

Sin embargo, grande fue mi decepción porque realmente “Pink” no trata de nada. Es una película que bien pudo no hacerse y no hubiera ocurrido nada. De hecho, dudo que haya durado el fin de semana al que, por regla, nada más las películas mexicanas tienen para obtener determinada cantidad en taquilla y continuar en exhibición o ser retirada de las salas para darle más espacio a los blockbusters de Hollywood.

La historia comienza con una pareja gay (Pablo Cheng y Charly López) que recientemente adoptó a un preadolescente. La primera escena “fuerte” es cuando el niño llora desconsolado porque está siendo víctima de bullying en la escuela porque no pertenece a una familia convencional, entiéndase formada por papá, mamá e hijo.

Pero salvo uno que otro momento en el que el tío del niño se enfrasca en una discusión sobre el tema de las adopciones homoparentales, de ahí en fuera no ocurre nada de lo que prometía.

La historia se dispersa en infidelidades, clichés que yo pensé ya no se mostraban en el cine, caricaturizando a los homosexuales como personajes extremadamente afeminados, quienes solamente piensan en sexo y diversión.

Por lo visto el director y guionista conoce solamente muy por encima la vida homosexual en México. No se debe generalizar y así como hay gays que les encanta la fiesta, los hay que son personas trabajadoras, profesionistas exitosos y triunfadores que desean formar una familia.

Y eso no sólo ocurre en la comunidad homosexual, pasa en todos los rangos de la sociedad, así como hay heteros que viven en la pachanga perpetua, los hay que son gente responsable y triunfadora.

Más de la mitad de la película se desarrolla em escenas de celos entre los personajes de Cheng y López y llega un punto en el que el prometido debate sobre si los homosexuales deben adoptar o no, queda en el olvido.

Siempre he sido una persona respetuosa de las creencias de los demás, pero el director fue contundente cuando en la moraleja final de la historia lanza un mensaje tremendo: si eres gay, aunque al final te arrepientas tendrás un castigo divino porque, así de ahora en adelante lleves una vida entregada a la religión, tu pasado terminará por devorarte.

Y, si eres homosexual y hay niños en tu familia, invariablemente tú serás culpable de que esos pequeños sean los homosexuales del futuro.

Como ya dije, los clichés son exagerados, el tratamiento de la homosexualidad en México es tratada sin el menor respeto y finalmente “Pink” ni siquiera aporta un rato de diversión, que es la finalidad de toda película, y ¡hay de aquel que piense que el cine es realidad!

El director pecó de tendencioso y finalmente demostró el poco conocimiento sobre una comunidad que en México y que en todo el mundo tiene los mismos derechos de los demás, tan simple y tan sencillo porque forman parte del motor que mueve a un país.

Si esa es la clase de cine con el que se pretende concientizar a las autoridades de que las adopciones por parte de padres gay no deben ser permitidas, mejor no hubieran hecho nada.

- Anuncio -

Columnas

Vuelta a la derecha

¡Arde Nuevo León!

La banca no es eterna

- Anuncio -