Estamos a unos cuantos días de que se celebre la elección de gobernador, alcalde y Congreso para Tamaulipas, no es el orden pero así más o menos funciona.
Eso es mucho decir más lo aceptamos, lo aplaudimos hasta rabiar y lo que son las cosas, en ésta como en muchas otras nos dieron con la puerta en la nariz, vaya destino.
Sí, el endiablado destino, que no nos permite despegar, vaya que hemos crecido, es evidente en los últimos 60 años desde la postguerra se ha crecido tan lentamente, que más parecería brujería que un destino.
Existe como nunca un panel -así se dice- y se usa, de candidatos como nunca había existido, de todos colores y partidos, hasta un independiente.
Las fallas o excesos de los funcionarios -que son muchos- o el desaseo en las cuentas de cada uno de los que conforman el aparato gubernamental, han orillado a ello; más porque no decirlo, en medio de una guerra no pedida por el pueblo.
Dicen que nos defienden pero no parece, nos dicen que habrá seguridad más existe lo contrario, el robo y el secuestro, son pan de cada día y me pregunto ¿serán tantos los bandoleros que no puedan reprimirse?
Repregunto ¿qué nuestro ejército, Marina, Policía Federal, Policía Estatal son tan ineficaces como para no lograrlo? o talvez no han querido acabar con ellos, con un puñado facinerosos, de cuatreros -también roban vacas- secuestradores y ladrones de poca monta, pero muy insistentes.
Sí, todos los candidatos hablan de honestidad, algunos de ellos sólo de dientes para afuera, otros los menos son sinceros y sus propósitos reales, positivos y sin duda nacen del corazón que está dentro del tórax, no en el corazón de la cartera.
En esta ocasión elegimos a jóvenes de una generación preparada, que cursaron por las universidades, algunos pasaron, no todos. Los propósitos son buenos no cabe duda, pero su realización ¿será cierta?
Veamos con valor a quien o a quienes tienen o no antecedentes penales, o cola que le pisen, es indispensable reflexionar, pero reflexionar con valor, acuciosamente, verazmente, no por el parentesco o el compadrazgo o la amistad.
Porque el momento no tiene ni debe tener dudas, hoy vivimos un tiempo que si lo equiparamos con lo de hace 100 años, la única diferencia es de época, pero es lo mismo, leyes, ejércitos, muertos robos, asaltos y vuelvo a preguntar ¿eso es lo que deseamos? ¡No! ¡Claro que No! Entonces, tu voto vale, hay que gastarlo y gastarlo para bien.
Insisto en mi partido el PRI, quien aún con aciertos y defectos, camina de frente y los últimos 50 años son espejo de crecimiento, mismo que no debemos detenerlo, así que los invito a votar, si lo hacen por mi partido ¡gracias! porque sé que habrán acertado.
Si lo hacen por otro partido también les doy las gracias, pues con ello apoyan la democracia que deseamos y con su voto exigirán a quienes resulten triunfadores de esta contienda, las promesas hechas en campaña.
Queremos un Reynosa próspero, seguro y feliz, pero hay que ponerle “algo”, se llama esfuerzo, dedicación para exigir respeto por las leyes constitucionales, por las propiedades y por los individuos, que de una u otra manera todos hemos contribuido con el crecimiento y desarrollo de Reynosa y de Tamaulipas.
No tiremos a la basura lo construido reparemos, apoyemos, defendamos lo que es nuestro, no de un político, es nuestro lo que se le roba a la Nación, porque es de nuestra propiedad, pensémoslo así y expongo mi mullida y repetida frase:
“Robar, hasta un mongolito lo hace. Ganar dinero, requiere talento”, le agrego también algo más, ¡esfuerzo!


