Japón y el Estado de Nuevo León no parecen tener alguna coincidencia, sin embargo, para entender lo que viene, es justo recordar lo que sucedió en el país de oriente después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el país nipón fue devastado por las bombas nucleares. Todo estaba desolado, el comercio no tenía futuro, la industria estaba colapsada y la economía se encontraba en ruinas, nadie podría por lo menos imaginar que saldrían de la situación en la que se encontraban, sin embargo, se tenía que tomar una decisión, seguir así o mostrar de qué estaban hechos.
El modelo económico que prevaleció ya no era viable. El país necesitaba reconstruirse… pero no solo en infraestructura, sino en rumbo, y ahí fue donde los empresarios entendieron algo clave, y es que no podían reconstruir Japón solos, tenían que alinearse con el nuevo proyecto de Estado. Así fue como nacieron los keiretsu, redes empresariales que trabajaban en coordinación con el gobierno. El Estado marcaba la dirección, y el sector privado empujaba en la misma línea. El resultado fue uno de los procesos de crecimiento más impresionantes de la historia moderna, incluso fue llamado “el milagro económico japonés”, con tasas de crecimiento superiores al 9%, y eso no surgió de la confrontación, vino de la convergencia de dos poderes que entendieron que debían seguir una misma dirección.
Este es solo un ejemplo de lo que se vislumbra en un futuro nada lejano en Nuevo León, y para muestra está lo que sucedió en la pasada 82ª Asamblea anual de CAINTRA, que no es otra cosa más que el organismo empresarial que representa a los industriales, es decir, al poder económico, y como invitada de honor, se dio cita la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, es decir, la máxima representación del poder político en el país. Ahí se reunieron para definir el rumbo económico, compartir visiones y fortalecer la competitividad del sector en el Estado.
¿Invitados en primera fila? El alcalde de Escobedo, Andrés Mijes, y Tatiana Clouthier, casualmente los dos punteros en la encuesta de Morena al gobierno de Nuevo León. ¿El ausente? El senador Waldo Fernández. Coincidencia no es. Quien por cierto tampoco estuvo presente, pero en la comida privada con los empresarios, fue el mismo gobernador Samuel García, tema que tampoco es coincidencia, porque dentro de los temas que se trataron, según se sabe, fue el acoso y la extorsión, herramientas de las que supuestamente ejerce el gobierno estatal para amedrentar y tratar de dominar a ese poder económico que pesa, opina y mueve la balanza en las elecciones.
Estos fueron días en los que se enviaron una infinidad de señales en muy poco tiempo, las cuales solo es cuestión de interpretarlas sin apasionamientos. Andrés Mijes se perfila como la carta fuerte del morenismo en el Estado, no solo porque encabeza las preferencias como ya lo dije, sino también porque le saca más de 6 puntos a quien es la puntera en el carril femenino. Tatiana, sí con arraigo en el Estado, pero reforzando su presencia territorial después de haber atendido encomiendas que la mantuvieron medianamente alejada de Nuevo León. Waldo Fernández, conocido más por sus escándalos y su presencia en redes sociales defendiéndose, que por su conexión con el pueblo, mientras Mijes hace notar su capacidad de gestión, cercanía y sin escándalos que lo rodeen.
La discusión ya no es si deba existir un nuevo Nuevo León, lo importante es tener un mejor Nuevo León, uno que no esté sujeto a experimentos ni a invenciones, uno que permita seguir posicionándolo como el gran Estado económico que es, por eso, tal parece que como sucedió con el Japón de la posguerra, el empresariado de Nuevo León y el gobierno entendieron que lo mejor es caminar en coordinación. Por eso lo mejor es contar con una carta que garantice de manera adecuada los intereses de las dos partes… y la muestra de lo que digo se dio el 25 de marzo pasado, en CINTERMEX.


